La 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas abrió sus puertas en Nueva York con la participación de más de 190 delegaciones y cerca de 130 jefes de Estado. La cumbre mundial arranca en un escenario de alta volatilidad marcado por el conflicto bélico con Irán, la prolongación de las hostilidades en Gaza y Ucrania, y las crisis en Sudán, Congo y Myanmar.
Durante la jornada inaugural, tras el discurso de apertura del Secretario General António Guterres, las intervenciones del presidente estadounidense Donald Trump y del mandatario francés Emmanuel Macron centrarán la atención geopolítica. La agenda estará dominada por el recrudecimiento de la tensión militar con Teherán y por los debates sobre la regulación de la inteligencia artificial y el impacto climático.
A su llegada a Nueva York, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky confirmó que sostendrá alrededor de 20 reuniones bilaterales y anunció la pronta firma de un nuevo acuerdo en materia de drones. Por su parte, la presencia del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, genera fricciones locales tras un duro intercambio de declaraciones con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, en torno a las denuncias por crímenes de guerra e instancias judiciales internacionales.