WASHINGTON, D. C.– En sus primeras declaraciones tras los comicios legislativos, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, reconoció que las acciones militares emprendidas contra Irán influyeron directamente en el descalabro electoral del Partido Republicano, provocado principalmente por el alza en los costos de los combustibles. Sin embargo, el mandatario ratificó su postura bélica al asegurar que repetiría la ofensiva para frenar las aspiraciones nucleares de Teherán.
Durante un acto público en la Casa Blanca, el gobernante reaccionó a los señalamientos de su vicepresidente, JD Vance, quien atribuyó públicamente la pérdida de las mayorías en el Senado y la Cámara de Representantes al impacto de la contienda armada. Trump coincidió en que el conflicto derivó en un incremento en el precio de la gasolina, pero argumentó que la intervención armada iniciada en febrero junto a Israel constituye «la única solución a largo plazo» para la seguridad regional.
La escalada bélica en el estratego estrecho de Ormuz, que se extiende desde hace ocho meses, ha desgastado el respaldo popular hacia la administración republicana y otorgado un amplio control legislativo a la bancada demócrata para los dos últimos años del periodo presidencial.
Reacción desde Teherán
Por su parte, la cúpula de seguridad del gobierno iraní calificó los resultados electorales estadounidenses como un revés estratégico y político para la Casa Blanca. A través de pronunciamientos oficiales, voceros de la República Islámica sostuvieron que el costo político pagado en Washington es consecuencia directa de la ofensiva militar en Oriente Medio.
