A dos semanas de vencer el plazo del Minerd, la regulación de celulares avanza a dos velocidades entre colegios y escuelas públicas.

Janet Báez
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SANTO DOMINGO.— La cuenta regresiva para la regulación formal de dispositivos móviles en el sistema educativo dominicano entra en su fase final. A solo dos semanas de que concluya el plazo fijado por la Orden Departamental 011-2026 del Ministerio de Educación (Minerd), la brecha entre los planteles privados y públicos se hace evidente: mientras los primeros ya aplican restricciones severas dentro del aula, las escuelas públicas aún afinan el lápiz para plasmar sus normas por escrito.

Un recorrido por diversos centros de la capital evidencia que la implementación de la medida emitida el pasado 27 de mayo con un tope de 90 días calendario marcha a ritmos marcadamente desiguales de cara al inicio del año escolar 2026-2027.

El sector privado marca la pauta con cajas y juegos de mesa

En varios colegios privados la restricción ya no es una meta, sino una rutina. Experiencias como la del colegio Cicre muestran una transición estructurada: los alumnos desde segundo ciclo de primaria hasta secundaria depositan sus teléfonos en cajas transparentes al ingresar y los recuperan al terminar la jornada.

La medida, que solo exime a estudiantes con condiciones médicas monitoreadas por sus padres, ha comenzado a transformar la convivencia escolar.

«Los recreos han cambiado tanto que ahora se les ve jugando juegos de mesa, bordando, tejiendo o avanzando en alguna clase», relató Lorleivis Lenis, coordinadora de secundaria del centro.

Las normas no son exclusivas para los alumnos. Los docentes también deben resguardar sus teléfonos antes de impartir clases y solicitar permisos especiales si requieren el dispositivo para dinámicas pedagógicas. Sin embargo, colegios como SEK, Jaime Molina Mota y Lux Mundi aclaran que regular el celular no implica frenar la tecnología: el uso de iPads y tabletas se mantiene bajo supervisión en el nivel secundario.

Escuelas públicas: adhesión verbal pero sin documentos ni avisos

En el sector oficial, el panorama es distinto. Directores y orientadores de una decena de escuelas públicas consultadas expresaron su total respaldo a las directrices del Minerd y afirmaron aplicar restricciones de forma verbal. Sin embargo, ninguno de los planteles visitados pudo mostrar un protocolo formal por escrito.

A la falta de reglamentos impresos se suma la ausencia total de señalización informativa o carteles dentro de las aulas y pasillos para alertar a la comunidad estudiantil sobre las prohibiciones antes del inicio de clases este próximo 24 de agosto.

¿Qué exige la norma del Minerd?

La Orden Departamental 011-2026 busca fomentar un ambiente escolar enfocado en el aprendizaje y la protección de los menores. Entre sus puntos clave establece:

Nivel Inicial: Prohibición total de teléfonos celulares personales.

Nivel Primario: Restricciones estrictas en el uso de pantallas.

Nivel Secundario: Uso regulado y exclusivamente supervisado con fines pedagógicos.

Privacidad: Prohibición explícita de grabar o difundir imágenes de alumnos y profesores sin autorización previa.

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