Mensaje de prevención, fe y fuerza interior:
Hoy, 19 de octubre, hago una pausa para conmemorar la vida, el valor y la fortaleza de cada mujer. Pero este mensaje va dedicado, con el alma, a ti que hoy atraviesas por un diagnóstico de cáncer de mama.
Queremos decirte con absoluta convicción: un diagnóstico jamás será el final de tu historia ni es sinónimo de muerte. Muchas mujeres han estado en el mismo lugar donde tú estás hoy y han salido adelante. Somos un templo sagrado, una obra de Dios, y únicamente Él tiene la potestad sobre nuestras vidas. A veces, las pruebas más duras no llegan para destruirte, sino para renovar tu fe, pulir tu espíritu y convertirte en la guía de esperanza que otras mujeres necesitan ver. Dios jamás nos pone una prueba que no podamos superar; con fe, todo se puede levantar.
Recuerda siempre algo fundamental: el cabello, los senos y las pestañas son solo un complemento, adornos físicos ante los ojos del mundo… pero la verdadera esencia de quién eres vive intacta en tu corazón, en tu fe y en tu espíritu. Nada de lo que cambie por fuera puede apagar la luz que llevas por dentro.
Asimismo, quiero recordarles a todas que la prevención no se vive un solo día, sino los 365 días del año. Realizarse el autoexamen, acudir a los chequeos médicos a tiempo y cuidar el cuerpo es un acto de amor propio y responsabilidad con ese templo de vida que se nos ha regalado.
A ti que estás luchando: abraza tu esencia, confía en la promesa de Dios y camina con la cabeza en alto. No estás sola, la fe lo transforma todo.
