Washington.– El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ofreció una cena de Estado en el Salón Este de la Casa Blanca a su homólogo chino, Xi Jinping, en el marco de su cumbre bilateral en la capital estadounidense. Los preparativos del banquete, dirigidos por la primera dama Melania Trump, integraron una propuesta gastronómica con insumos estadounidenses e influencias de la cocina tradicional asiática.
La velada reunió a delegaciones diplomáticas de ambas naciones, así como a funcionarios gubernamentales y figuras del sector empresarial.
Gastronomía y simbolismo diplomático
La propuesta culinaria, pensada para fusionar elementos representativos de ambos países, se estructuró en tres tiempos:
Entrante: Velouté de calabaza amarilla acompañada de fricasé de setas silvestres, panceta crujiente y aceite de cebolleta.
Plato principal: Róbalo recubierto en costra de sésamo, servido con col bok choy estofada y berenjena asada, aderezado con salsa verde.
Postre: Cremoso de vainilla y helado elaborado con miel de los panales de la Casa Blanca, acompañado de nueces, frangipane y cerezas confitadas.
El brindis institucional se realizó con un vino espumoso californiano Schramsberg «Blanc De Noir», procedente de la misma casa vitivinícola empleada durante el histórico encuentro de 1972 entre el presidente Richard Nixon y el primer ministro Zhou Enlai en Pekín.
Ambientación y presentaciones artísticas
La estética del evento utilizó el color rojo de especial significación en la simbología china como eje decorativo en mantelería y arreglos florales, complementado con elementos de la vajilla histórica del Servicio de Estado Reagan y piezas de la colección de la Casa Blanca.
El programa de entretenimiento contó con interpretaciones del tenor Christopher Macchio, junto a presentaciones musicales a cargo de agrupaciones del Cuerpo de Marines y del Ejército de los Estados Unidos.