La recién creada Junta de Paz del presidente estadounidense, Donald Trump, salió al frente de las críticas y desmintió categóricamente un reporte del prestigioso diario británico Financial Times, el cual afirmaba que el fondo destinado a la reconstrucción de Gaza se encontraba completamente paralizado y sin recibir las aportaciones económicas de los países miembros.
A través de un comunicado oficial en la plataforma X, el organismo internacional acusó al rotativo de buscar «desesperadamente sembrar dudas sobre el compromiso de EE. UU. y sus socios», aclarando que el medio solo se enfocó en una de las tantas vías de financiamiento disponibles que tiene la institución.
«El artículo cita solo uno de los muchos mecanismos de financiación que, hasta la fecha, no ha sido utilizado por la comunidad donante. Sin embargo, reconoce que la Junta está siendo financiada a través de otros mecanismos», argumentó la entidad, criticando que el diario prefiriera impulsar una narrativa de inoperancia.
La manzana de la discordia: El Banco Mundial vs. JPMorgan
El conflicto mediático y financiero destapa la compleja ingeniería económica detrás de este proyecto de posguerra:
El señalamiento del diario: El Financial Times, sustentado en cuatro fuentes de entero crédito, reportó que «se han depositado cero dólares» en el fondo fiduciario que el Banco Mundial (BM) estructuró para canalizar las ayudas. De los US$7,000 millones prometidos originalmente por los aliados en enero, nada ha entrado por esa vía.
Falta de transparencia: El informe periodístico detalla que las 28 naciones aliadas han preferido desviar sus capitales a una cuenta privada en el banco JPMorgan. A diferencia del Banco Mundial, este mecanismo financiero privado no exige estrictas políticas de rendición de cuentas ni transparencia internacional.
Los únicos fondos visibles: Hasta la fecha, los únicos movimientos de dinero auditables corresponden a US$20 millones aportados por Emiratos Árabes Unidos y US$3 millones de Marruecos. Estos fondos específicos se han utilizado para abrir la oficina del alto representante de la junta, Nickolay Mladenov, y para pagar la nómina del comité tecnocrático palestino que administra el enclave.
A pesar del ruido mediático, la Junta de Paz insistió en que los US$10,000 millones inyectados inicialmente por el Gobierno Federal de Washington y los compromisos internacionales garantizan la total operatividad de la misión humanitaria y de reconstrucción.