Kilmar Abrego: trasladado a Pensilvania en medio de disputa por su deportación a África.

Karolina Martinez
3 Min Read
Fotografia Stephanie Scarbrough | AP

El salvadoreño Kilmar Abrego García fue trasladado al centro de detención de Moshannon Valley, en Philipsburg, Pensilvania, según confirmaron sus abogados a la agencia EFE. La defensa legal indicó que fueron notificados pocas horas antes del cambio de ubicación, lo que ha generado preocupación entre organizaciones defensoras de derechos de inmigrantes.

Abrego permanecía hasta ahora en el centro de detención de Farmville, Virginia, más cercano a la residencia de su familia en Maryland, lo que permitía visitas frecuentes. Con su traslado a Pensilvania, la distancia física y emocional con sus seres queridos se incrementa, dificultando la comunicación y las reuniones familiares.

El caso de Abrego se remonta a inicios de este año, cuando fue arrestado mientras trabajaba y vivía en Maryland junto a su esposa y tres hijos. Meses antes había enfrentado una dramática situación en El Salvador tras ser deportado por un “error administrativo”, pese a contar con un beneficio migratorio que impedía su expulsión, fue recluido en la cárcel de máxima seguridad CECOT, donde pasó varios meses antes de que su caso ganara notoriedad internacional, posteriormente, el Gobierno de Trump lo regresó a Estados Unidos, donde fue arrestado nuevamente por las autoridades migratorias.

Actualmente, las autoridades buscan deportarlo a Esuatini, un pequeño país en el sur de África, tras rechazar la propuesta inicial de enviarlo a Uganda, esta decisión ha generado cuestionamientos por parte de defensores de derechos humanos, quienes argumentan que Abrego no tiene vínculos con esos países y que la medida refleja arbitrariedad en el proceso.

Desde la Casa Blanca, la administración Trump ha calificado a Abrego como una persona “peligrosa”, señalando supuestos vínculos con pandillas salvadoreñas, sin embargo, activistas y organizaciones de inmigrantes consideran que su historia refleja los desafíos que enfrentan miles de personas que buscan seguridad y justicia en Estados Unidos.

Abrego se ha convertido en un símbolo de la lucha migrante, y su caso ha visibilizado las fallas del sistema en la protección de quienes buscan refugio, su familia insiste en su liberación inmediata para poder reunirse con él, y grupos defensores de inmigrantes continúan clamando por detener su deportación, la incertidumbre sobre su futuro mantiene la atención de la opinión pública y de organizaciones que velan por los derechos de las comunidades migrantes en el país.

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