NOM PENH, CAMBOYA. — Lo que comenzó como el sueño de una vida llena de aventuras, viajes y tranquilidad terminó convirtiéndose en una experiencia angustiante para decenas de personas que decidieron vender sus pertenencias y mudarse permanentemente a un crucero que prometía recorrer el mundo durante varios años.
El Odyssey, una embarcación de 642 pies de longitud, propiedad de la compañía estadounidense Villa Vie Residences, suspendió abruptamente sus operaciones en el puerto de Sihanoukville, Camboya, dejando a numerosos pasajeros sin un lugar permanente donde vivir y a miles de kilómetros de sus países de origen.
La empresa atribuyó la decisión al aumento extraordinario de los precios del combustible, provocado por el conflicto con Irán, que ha generado dificultades económicas para mantener las operaciones del barco.
PAGARON HASTA 100,000 DÓLARES PARA VIVIR EN EL MAR
El proyecto ofrecía a sus clientes la oportunidad de adquirir camarotes desde aproximadamente 100,000 dólares, con la promesa de disfrutar de una residencia flotante y recorrer numerosos países sin las preocupaciones tradicionales de mantener una vivienda.
El crucero inició su travesía en octubre de 2024 desde Belfast, Irlanda del Norte, y durante su recorrido visitó más de 60 países.


Entre sus pasajeros se encontraban principalmente jubilados estadounidenses, parejas y profesionales que trabajaban a distancia, atraídos por la posibilidad de combinar viajes internacionales con una vida de comodidad.
La embarcación ofrecía piscina, cancha de pickleball, teatro, bares, gimnasio, clases de yoga y diferentes actividades recreativas.
Además, contaba con una tripulación de aproximadamente 150 personas, incluyendo un médico y dos enfermeras para atender las necesidades de los residentes.
EL AUMENTO DEL COMBUSTIBLE PROVOCÓ LA CRISIS
Según la empresa, el incremento de los precios internacionales del combustible afectó gravemente la viabilidad económica del proyecto.
En un documental alemán transmitido en agosto, el capitán del Odyssey había advertido que el barco enfrentaba dificultades para pagar e incluso conseguir suficiente combustible para continuar navegando.
La situación empeoró hasta que la empresa anunció que no podía mantener las operaciones.
En un comunicado difundido el martes, Villa Vie Residences informó que sus gastos mensuales de combustible habían aumentado de aproximadamente 1,800 dólares por camarote a entre 6,000 y 8,000 dólares, una diferencia que hizo insostenible la continuidad del viaje.
PASAJEROS RECIBIERON ORDEN DE ABANDONAR EL CRUCERO
La crisis alcanzó su punto más dramático cuando los pasajeros despertaron el lunes con un mensaje de la dirección de Villa Vie Residences anunciando la suspensión temporal de las operaciones.
De acuerdo con una publicación del pasajero Randy Cassingham, quien ha documentado su experiencia a bordo del Odyssey, el mensaje señalaba:
“Lamentablemente, no hemos podido conseguir el combustible necesario para continuar nuestras operaciones. Como resultado, el Odyssey entrará en una suspensión temporal esta tarde”.
La comunicación establecía que los pasajeros debían abandonar la embarcación antes de las 2:00 de la tarde, dejándoles apenas unas horas para organizar su salida y buscar alojamiento.

La decisión provocó incertidumbre entre los residentes, muchos de los cuales habían convertido el crucero en su único hogar.
MÁS DE 200 PERSONAS AFECTADAS EN CAMBOYA
Las autoridades locales informaron que aproximadamente 203 pasajeros se encontraban a bordo cuando se produjo la suspensión de las operaciones.
Long Dimanche, vicegobernador de la provincia donde se encuentra Sihanoukville, expresó preocupación por las consecuencias humanitarias de la decisión.
El funcionario explicó que la orden de desembarcar de manera tan repentina dejó a numerosos jubilados y trabajadores prácticamente sin hogar, a miles de kilómetros de sus países.
Algunos pasajeros lograron conseguir vuelos para regresar a sus lugares de origen, mientras que otros permanecían en la ciudad camboyana intentando resolver su situación.
UNA PAREJA VENDIÓ SU NEGOCIO PARA VIVIR EN EL CRUCERO
Entre los casos que reflejan el impacto de la crisis se encuentra el de una pareja de aproximadamente 55 años que decidió abandonar su vida tradicional en Hawái para embarcarse en esta aventura.
Según sus testimonios, vendieron su empresa de alquiler de automóviles en Maui y pagaron alrededor de 100,000 dólares por un camarote de apenas 144 pies cuadrados, equivalente a aproximadamente 13.4 metros cuadrados.
La pareja había apostado por el proyecto como una alternativa económica y emocionante para disfrutar de una nueva etapa de sus vidas.
Además del costo inicial, pagaban una cuota mensual de mantenimiento de aproximadamente 3,500 dólares, que incluía alojamiento, tres comidas diarias, lavandería dos veces por semana, conexión a internet, limpieza del camarote y bebidas alcohólicas durante el almuerzo y la cena.
En un video publicado en febrero, uno de los integrantes de la pareja aseguró que vivir en el crucero resultaba considerablemente más económico que mantener su estilo de vida anterior en Maui.
“Estamos gastando mucho menos de lo que gastábamos en Maui”, expresó entonces.
Sin embargo, la suspensión de las operaciones cambió radicalmente sus planes.
DE UNA VIDA DE LUJO A UN FUTURO INCIERTO
El proyecto de Villa Vie Residences había despertado interés entre personas que buscaban una forma diferente de disfrutar su jubilación o trabajar mientras recorrían el mundo.
La propuesta combinaba alojamiento permanente, servicios de hotel y viajes internacionales, convirtiendo al crucero en una comunidad flotante.
Pero el aumento de los costos operativos terminó poniendo en peligro el proyecto y dejando a sus residentes ante una situación inesperada.
Por el momento, no está claro cuándo el Odyssey podrá reanudar sus operaciones ni qué soluciones definitivas ofrecerá la compañía a los pasajeros afectados.
La suspensión también plantea interrogantes sobre la protección de los consumidores que invierten grandes cantidades de dinero en proyectos de residencia permanente a bordo de embarcaciones.
EL SUEÑO DE RECORRER EL MUNDO TERMINÓ EN INCERTIDUMBRE
Para muchos pasajeros, el Odyssey representaba mucho más que un viaje turístico: era su hogar, su proyecto de jubilación y una oportunidad de comenzar una nueva vida.
Ahora, quienes vendieron sus propiedades, negocios y pertenencias enfrentan la difícil tarea de reorganizar sus vidas lejos de casa.
