Cuba EFE.-La llegada de 86,000 barriles de combustible mexicano a la refinería Ñico López marca un nuevo capítulo en la frágil estabilidad energética de Cuba. Con una demanda diaria de 110,000 barriles para necesidades básicas, la isla depende en un 60% de importaciones que hoy cuelgan de un hilo.
Históricamente, Venezuela suministraba cerca de 50,000 barriles diarios, una cifra que ha caído drásticamente en 2024. Ahora, tras la captura de Maduro y la intervención de Washington en las exportaciones de PDVSA, México y Rusia quedan como los únicos aliados energéticos visibles. Sin embargo, con centrales obsoletas y falta de divisas, el envío mexicano parece ser una solución momentánea para un problema estructural que amenaza con el colapso total del país.