Santo Domingo. — La dirigente política Margarita Feliciano expresó su profunda preocupación por las políticas de importación del Gobierno, que, a su juicio, están debilitando la producción nacional de arroz, pollo y cerdo, mientras el alto costo de la canasta familiar continúa golpeando el bolsillo de los dominicanos.
Feliciano señaló que resulta contradictorio que un país que produjo cerca de 14.8 millones de quintales de arroz en 2025, cubriendo aproximadamente el 96 % de su consumo, mantenga a sus productores preocupados por las importaciones, mientras los avicultores denuncian pérdidas de hasta RD$12 por libra y los porcicultores enfrentan serias dificultades para comercializar sus animales.
“Es inaceptable que, mientras el arroz y el pollo constituyen alimentos fundamentales en la mesa dominicana, nuestros productores enfrenten pérdidas, endeudamiento y denuncias de quiebras. El Gobierno, que debería ser su principal aliado, está permitiendo condiciones comerciales que amenazan su supervivencia”.
Advirtió que esta situación podría provocar nuevos cierres de granjas y factorías, pérdida de miles de empleos y abandono del campo, debilitando progresivamente nuestra capacidad de producir alimentos y aumentando la dependencia de las importaciones.
“El peligro no es solamente lo que estamos perdiendo hoy, sino lo que tendremos que pagar mañana. Si nuestros agricultores y criadores desaparecen por falta de rentabilidad, quedaremos más expuestos a los precios internacionales, al costo del transporte y a las decisiones de mercados extranjeros. Recuperar una producción nacional destruida no es tarea de un día”.
Feliciano consideró fundamental promover el consumo de productos dominicanos y garantizar condiciones que permitan a nuestros agricultores y ganaderos producir, vender y obtener una rentabilidad justa.
“La seguridad alimentaria no puede descansar exclusivamente en las importaciones. Necesitamos un campo productivo, agricultores que quieran seguir sembrando y criadores que puedan continuar trabajando sin temor a terminar endeudados. El daño que estamos arriesgando no es solo económico; es también social y compromete el futuro de nuestras próximas generaciones”.
Finalmente, expresó:
“No se trata de cerrar nuestras fronteras comerciales, sino de establecer un equilibrio justo entre las importaciones y la producción nacional. Proteger a nuestros productores es defender el empleo, la economía y la soberanía alimentaria dominicana”.
