PUERTO PRÍNCIPE.— En medio de la severa crisis de inseguridad que azota a Haití, manifestantes en la zona de Tabarre, al noreste de la capital, salieron a las calles a expresar su respaldo al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, a quien califican como un referente para erradicar el control de las bandas armadas en la nación caribeña.
Con consignas como «¡Viva el presidente Bukele!» y carteles improvisados, los ciudadanos manifestaron su agradecimiento tras el despliegue de tropas salvadoreñas que ejecutan operativos en el país. El operativo militar busca dar con el paradero de cuatro aerotécnicos salvadoreños desaparecidos el pasado 18 de octubre en la localidad de Croix-des-Bouquets.
Seguridad para reactivar la economía local
La desesperación ciudadana no solo apunta al fin del crimen organizado, sino a la urgente necesidad de reactivar la vida comercial en zonas tomadas por organizaciones criminales como las alianzas G9 an Fanmi e Alye y 400 Mawozo.
«Si queremos comercio, la calle no puede estar así», reclamaban los manifestantes en Puerto Príncipe, exigiendo el restablecimiento del orden para poder trabajar y transitar en libertad.
Especialistas señalan que este apoyo hacia el mandatario salvadoreño obedece a un pragmatismo social: la población busca paz y estabilidad mediante el modelo de control territorial y estado de excepción que redujo drásticamente el crimen en El Salvador.
Bukele: La figura política externa con mayor respaldo
El excónsul haitiano en República Dominicana, Edwin Paraison, destacó que Bukele se ha consolidado como el líder político extranjero más popular en territorio haitiano.
Paraison planteó formalmente que los efectivos salvadoreños sean integrados a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), descartando cualquier señalamiento de injerencia o invasión. Según el diplomático, la alta aceptación de Bukele facilitaría una cooperación militar más amplia para pacificar el país.
Aunque Bukele ha manifestado desde principios de 2024 su disposición a colaborar con la seguridad haitiana, la profundización de las operaciones internacionales permanece supeditada a los acuerdos entre ambos gobiernos y los organismos internacionales.
