Por: Margarita Feliciano
Hoy Venezuela vive momentos de profundo dolor. Ante esta tragedia, elevamos nuestras oraciones por las víctimas, sus familias y todos aquellos que enfrentan la incertidumbre y el sufrimiento. Desde nuestros corazones enviamos un mensaje de solidaridad, esperanza y fe al hermano pueblo venezolano.
Los acontecimientos que estamos viendo en distintas partes del mundo nos invitan a reflexionar. La naturaleza nos recuerda que somos parte de ella y que debemos aprender a vivir en mayor armonía con nuestro planeta, promoviendo la paz, el respeto por el medioambiente y el bienestar colectivo.
Es tiempo de sembrar más amor que odio, más unión que división, más empatía que indiferencia. Volvamos nuestra mirada hacia Dios, hacia los valores que fortalecen a la familia y a la sociedad, y hacia las buenas acciones que transforman vidas.
Que cada ayuda brindada, cada árbol sembrado, cada gesto de solidaridad y cada oración sean una contribución para construir un mundo mejor.
Hoy Venezuela necesita de nuestras oraciones. Que Dios fortalezca a su pueblo y que la esperanza ilumine el camino de quienes atraviesan esta difícil prueba. ”¡Siempre cerca!”