Tensión en América del Norte: EE. UU. frena la renovación del T-MEC y exige cambios a México y Canadá

Janet Báez
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Donald Trump cumple su advertencia y congela la extensión automática por 16 años del pacto comercial. El acuerdo entra en una fase de revisión anual obligatoria mientras Washington presiona por reducir el déficit comercial.

Washington. – El tablero del comercio norteamericano vuelve a temblar. Estados Unidos declinó oficialmente extender el Tratado de Libre Comercio con México y Canadá (T-MEC) en su formato actual, tras vencerse el plazo clave para su renovación automática por 16 años. La administración de Donald Trump anunció que necesita más tiempo para resolver profundos diferendos con sus socios, arrastrando el pacto comercial a un terreno de incertidumbre y revisiones anuales forzadas.

«Estados Unidos no aceptó renovar el T-MEC en su forma actual», sentenció tajante el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, mediante un comunicado emitido tras una videoconferencia de alto nivel con sus homólogos regionales. Greer enfatizó que Washington seguirá trabajando de manera bilateral para abordar las «deficiencias» del acuerdo y, sobre todo, para reducir el abultado déficit comercial que mantiene con ambos vecinos.

Con esta decisión, el acuerdo que rige un mercado de cerca de 2 billones de dólares y más de 510 millones de consumidores no desaparece, pero entra en una dinámica de supervivencia año a año a menos que una de las tres partes decida denunciarlo y romperlo formalmente.

La postura de fuerza de Trump y los puntos de fricción

La movida de la Casa Blanca no es una sorpresa. A principios de mes, el presidente Donald Trump ya había adelantado que no contemplaba firmar una extensión del pacto tal y como está construido, a pesar de que el propio T-MEC nació bajo su fuerte presión en 2020. Trump llegó a declarar con un tono desafiante que Estados Unidos «no necesita nada» de Canadá ni de México, mientras que ellos necesitan «muchas cosas» de la economía estadounidense.

Fuentes de alto nivel en Washington señalaron que las principales preocupaciones giran en torno a:

Déficits comerciales: El desequilibrio en la balanza de pagos sigue siendo la prioridad de la Casa Blanca.

Acceso a mercados: Persisten fuertes disputas sectoriales, específicamente en el mercado de productos lácteos con Canadá y las restricciones de maíz con México.

El factor laboral y automotriz: Gremios industriales estadounidenses exigen reglas más estrictas para evitar fugas de capital y garantizar la paridad en las reglas del juego.

México responde con calma y optimismo

A pesar del portazo estadounidense, el gobierno mexicano ha intentado calmar los mercados de inmediato. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se mostró optimista ante los medios y recordó que, para disolver por completo el T-MEC, la Casa Blanca necesitaría el aval obligatorio del Congreso de los Estados Unidos. «No es que hoy se vaya a acabar el tratado, ni mucho menos», subrayó.

Por su parte, el secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, minimizó el impacto de la prórroga anual y destacó los avances en las mesas técnicas:

«No hay una diferencia que yo identifique sustantiva o suficiente como para que no la podamos resolver. En 2025 Washington tenía 54 temas pendientes y este año quedan 14. Nos vamos a ver cada año hasta que se resuelvan porque es como está diseñado el tratado», puntualizó Ebrard.

Lo que sigue: Negociaciones bilaterales bajo lupa

Fiel a su estilo de negociación, la Casa Blanca ha preferido desmantelar la mesa trilateral y optar por presiones individuales. La próxima cita de alta tensión ya tiene fecha en el calendario: el próximo 20 de julio, cuando Estados Unidos y México inicien una ronda de negociación cara a cara, mientras que la fecha para las conversaciones con Canadá sigue en el aire.

Aunque gigantes industriales como el American Automotive Policy Council defienden que la integración económica del norte es una ventaja competitiva brutal para la región, los sindicatos de la industria aeronáutica y manufacturera estadounidense presionan para que el T-MEC no se ruede sin antes arrancar jugosas concesiones a sus socios del norte y del sur.

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