El milagro de Catia La Mar: Rescatistas de siete países luchan a contrarreloj para salvar a un vigilante tras una semana bajo los escombros

Janet Báez
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Hernán Gil, de 43 años, permanece atrapado en su garita de seguridad. Recibe aire e hidratación por sondas mientras brigadas internacionales apuntalan un edificio contiguo para evitar una tragedia mayor.

Catia La Mar, Venezuela. – En medio del luto nacional y cuando las esperanzas de encontrar vida parecían totalmente extintas, la localidad de Catia La Mar se aferra a un auténtico milagro. Equipos de rescate de siete naciones trabajan de forma frenética e ininterrumpida para extraer a Hernán Gil, un vigilante de 43 años que ha logrado sobrevivir oculto entre las ruinas durante siete días, tras el devastador doble terremoto que azotó al estado de La Guaira el pasado 24 de junio.

La operación es de extrema complejidad. El cuerpo de bomberos de Chile difundió un video capturado mediante cámaras térmicas y de exploración en el que se observa a Gil consciente, portando una mascarilla y moviendo la cabeza. El hombre logró salvarse gracias a que la estructura de la garita de seguridad donde trabajaba se desplazó y creó un espacio rígido que lo protegió del desplome del edificio.

Desde el domingo, cuando fue localizado, los rescatistas lograron instalarle sondas especiales a través de las cuales le suministran aire de forma continua e hidratación vital.

Una carrera contra el colapso estructural

El rescate se ha extendido por más de 48 horas debido al inminente peligro de la zona. Brigadas especialistas de Venezuela, Estados Unidos, El Salvador, Costa Rica, Portugal, México y Chile cavan simultáneamente en dos rutas de acceso.

Sin embargo, el mayor desafío radica en un edificio vecino que se encuentra severamente inclinado sobre la zona del desastre. Los rescatistas se han visto obligados a detener las excavaciones por momentos para reforzar los cimientos de la estructura inestable con vigas de madera y hierro, evitando así un derrumbe secundario que sepulte tanto a la víctima como a los propios socorristas.

«Esto es verdaderamente un milagro. Él estaba trabajando y el movimiento hizo que la garita se quedara atrapada intacta entre las paredes», declaró conmovida a la AFP su esposa, Gusbimar González, quien aguarda junto a una ambulancia en el perímetro.

El desolador panorama tras el doble sismo

La historia de Hernán Gil brilla con luz propia en una de las semanas más oscuras de la historia de Venezuela. El doble sismo de magnitudes 7.2 y 7.5 ha dejado un saldo oficial de 2,295 muertos, una cifra que promete incrementarse exponencialmente dado que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que hay cerca de 50,000 personas desaparecidas.

Mientras el gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, declaró siete días de duelo nacional, las brigadas marcan decenas de ruinas con la letra «D» (deceased), señal de que ya no se buscan sobrevivientes en esos puntos.

A la par de los esfuerzos de búsqueda, la crisis humanitaria se agrava en las calles. La ONU calcula que hasta siete millones de personas han quedado damnificadas. Organizaciones como el Programa Mundial de Alimentos y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han solicitado fondos de emergencia por el alto riesgo de brotes epidémicos y la falta de refugios y agua potable para las miles de familias que hoy duermen a la intemperie.

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