CIUDAD DE MÉXICO.— La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, está mostrando una postura más firme frente a Estados Unidos, en medio de nuevas tensiones por las acciones de Washington contra funcionarios y empresarios mexicanos señalados por presuntos vínculos con el narcotráfico.
La controversia aumentó después de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunciara sanciones contra 21 personas y 25 empresas, acusándolas de formar parte o facilitar operaciones relacionadas con el Cártel de Sinaloa, particularmente con la facción de “Los Mayos”. Entre los sancionados figura Carlos Torres, exesposo de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila.
De acuerdo con un reporte de The Wall Street Journal, Sheinbaum cuestionó a integrantes de su propio equipo de seguridad por considerar que México no debe asumir automáticamente como válidas las acusaciones provenientes de Washington sin contar primero con evidencias suficientes. El episodio habría provocado incluso un fuerte intercambio con el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, uno de sus principales colaboradores.
La mandataria posteriormente confirmó públicamente que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) detectó irregularidades en algunas de las cuentas señaladas y procedió a congelarlas. Sin embargo, enfatizó que una sanción estadounidense o una irregularidad financiera no constituye, por sí sola, prueba de vínculos con organizaciones criminales. Algunas de las personas señaladas ya tenían investigaciones abiertas en México, pero no todas.
La situación refleja un momento delicado en las relaciones entre México y Estados Unidos. El gobierno de Sheinbaum mantiene la cooperación bilateral en materia de seguridad y combate al narcotráfico, pero insiste en que las decisiones dentro de territorio mexicano deben estar respaldadas por investigaciones propias y respetar la soberanía nacional.
Las diferencias se producen mientras Washington incrementa la presión financiera contra las estructuras del narcotráfico. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró que Estados Unidos continuará actuando contra dirigentes de los cárteles, funcionarios presuntamente corruptos y facilitadores financieros que considere vinculados a estas organizaciones.
El nuevo tono de Sheinbaum no significa necesariamente una ruptura de la cooperación con Washington, pero sí evidencia una creciente disputa sobre hasta dónde debe llegar la colaboración de México con Estados Unidos y qué nivel de evidencia debe exigirse antes de actuar contra ciudadanos o funcionarios mexicanos señalados por las autoridades estadounidenses.
