Proyectos de Estado: Monorriel de Santo Domingo y Autopista del Ámbar no serán inaugurados por Abinader

Janet Báez
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El reloj corre en contra de las dos megaobras de infraestructura más ambiciosas del gobierno del presidente Luis Abinader. Aunque la Autopista del Ámbar y el Monorriel de Santo Domingo comenzarán sus construcciones bajo la actual gestión, los plazos oficiales confirman que su inauguración quedará en manos del gobierno que asuma el poder en 2028.

Ambos proyectos, diseñados para transformar la movilidad urbana y la conectividad regional, enfrentan cronogramas de ejecución que superan los dos años que le restan al mandato presidencial actual.

Autopista del Ámbar: Conexión clave para 2029

Concebida para conectar Santiago con Puerto Plata en solo 30 minutos a lo largo de 35 kilómetros, la Autopista del Ámbar iniciará su construcción en agosto de este año tras ser adjudicada al Consorcio Autopista del Ámbar, SRL.

Sin embargo, los tiempos no cuadran para la foto del corte de cinta de la administración actual:

Inversión: 28,800 millones de pesos.

Plazo de ejecución: 36 meses (3 años).

Fecha estimada de entrega: Segundo semestre de 2029.

A pesar de que el proyecto tuvo que ser reformulado en julio de 2026 tras declararse desierta su modalidad de alianza público-privada original, el sector turístico no ve el retraso como un peligro. Andrés Marranzini, presidente de la Asociación Dominicana de Empresas Turísticas Inmobiliarias (Adeti), defendió que la obra debe trascender banderas políticas.

«No creo que deba ser una preocupación. Es una obra de una envergadura, de una magnitud y contratación que no debe tener ningún riesgo. Lo importante es iniciarla», afirmó Marranzini, destacando el potencial de unir los aeropuertos de Santiago y Puerto Plata en un solo polo económico.

El Monorriel de Santo Domingo y el reto del tiempo

El Monorriel de Santo Domingo, que inicialmente se pensó como un Tren Metropolitano, también enfrenta un panorama similar. La modificación del diseño original buscó ahorrar un 35 % de los costos al eliminar la necesidad de túneles, pero el proyecto sigue sin arrancar en el terreno de juego a pesar de haber sido anunciado en tres ocasiones.

La primera fase de este sistema, que conectará el Distrito Nacional con el densamente poblado municipio de Santo Domingo Este, fue adjudicada al Consorcio Nacional de Movilidad Integral por 28,985 millones de pesos.

El espejo de Santiago

Tomando como referencia el Monorriel de Santiago, cuya construcción ya supera los cuatro años y aún no concluye, los analistas ven imposible que la obra de Santo Domingo esté lista antes del cambio de mando en 2028.

Al respecto, el director del Fideicomiso para el Desarrollo del Sistema de Transporte Masivo (Fitram), Jahel Isa, enfatizó el carácter institucional de la obra:

«Este no es un proyecto exclusivo del gobierno del presidente Luis Abinader, esto es una respuesta ante una necesidad real del municipio Santo Domingo Este».

El desafío de la continuidad del Estado

Históricamente, las grandes infraestructuras en la República Dominicana suelen llevar el sello político de quien las inaugura. El destino de estas dos megaobras dependerá del compromiso de las futuras autoridades para respetar la continuidad del Estado y culminar proyectos que prometen cambiar el rostro vial y económico del país.

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