TEHERÁN.— En la antesala de las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos programadas para este 3 de noviembre, la población y analistas en la capital iraní perciben la jornada electoral como una cuenta regresiva hacia un posible recrudecimiento de la ofensiva militar tras ocho meses de enfrentamientos bélicos directos.
Reportes difundidos por cadenas internacionales señalan que Washington y Tel Aviv han estructurado planes operativos para retomar los bombardeos estratégicos posterior al proceso comicial, quedando la ejecución sujeta a las determinaciones del presidente Donald Trump.
Perspectiva ciudadana e impacto económico
Entre la ciudadanía persa predomina el temor de que un eventual revés electoral de los republicanos en el Congreso estadounidense incremente la agresividad de las operaciones militares contra infraestructuras vitales del país, como el sistema eléctrico nacional. Esto ha llevado a familias en Teherán a acumular insumos básicos y planificar evacuaciones preventivas hacia zonas fronterizas con Turquía.
En el plano financiero, la guerra que inició a finales de febrero ha deteriorado la economía iraní, registrando una inflación interanual del 89 % y una depreciación de su divisa del 62 % frente al dólar debido a las sanciones internacionales y al cerco a sus puertos marítimos.
Tensión en el estrecho de Ormuz y postura gubernamental
La confrontación mantiene una incidencia directa en el mercado global del petróleo. Irán sostiene un bloqueo de facto en el estrecho de Ormuz, reportando ataques y minado contra embarcaciones en la zona, una situación que ha mantenido los precios de los hidrocarburos en niveles elevados previo a las votaciones en territorio estadounidense.
Frente a las advertencias, el canciller iraní, Abás Araqchí, aseguró que la postura diplomática de Teherán no variará tras los comicios estadounidenses, mientras que las autoridades militares advirtieron que restringirán el paso de buques de guerra norteamericanos por el golfo Pérsico. Para levantar el bloqueo marítimo y acceder a negociaciones nucleares, el régimen iraní exige el cese de las hostilidades, la eliminación del embargo petrolero y la liberación de sus activos financieros congelados en el exterior.
