NUEVA YORK. – Ante la llegada de millones de visitantes esperados para la Copa Mundial de la FIFA 2026, la Comisión de Taxis y Limusinas de la Ciudad de Nueva York (TLC) y la Autoridad Portuaria anunciaron una ofensiva sin precedentes contra los llamados “taxi hustlers”, conductores ilegales que operan en los aeropuertos cobrando tarifas excesivas a turistas y viajeros.
El plan contempla una inversión de 100 millones de dólares destinada a fortalecer la vigilancia, aumentar las inspecciones, endurecer las sanciones y desplegar más personal de seguridad en los aeropuertos de la ciudad, especialmente en el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy (JFK).
Durante una conferencia de prensa en JFK, la directora ejecutiva de la Autoridad Portuaria, Kathryn Garcia, advirtió que estos conductores ilegales representan un problema creciente para la ciudad.
“Todos hemos visto a estas personas merodeando en las áreas de equipaje y en las terminales, abordando a pasajeros desprevenidos y haciéndose pasar por conductores legítimos de servicios de transporte”, señaló Garcia.
Las autoridades explicaron que muchos visitantes, especialmente turistas internacionales que llegan por primera vez a Nueva York, son víctimas de cobros abusivos y engaños. En algunos casos, los pasajeros han sido obligados a pagar tarifas exorbitantes muy por encima de los precios establecidos.
Más preocupante aún, según las autoridades, se han registrado al menos 16 incidentes durante el último año en los que conductores ilegales se negaron a dejar salir a los pasajeros del vehículo hasta recibir pagos adicionales.
“Esto no es solo una amenaza financiera. También representa un problema de seguridad pública”, enfatizó Garcia.
La campaña forma parte de los preparativos de la ciudad para recibir a cientos de miles de aficionados durante la Copa Mundial de 2026, evento que tendrá partidos en el área metropolitana de Nueva York y Nueva Jersey.
Las autoridades recomiendan a los viajeros utilizar únicamente taxis autorizados o servicios de transporte solicitados a través de aplicaciones oficiales y evitar aceptar ofertas de transporte realizadas por personas que se acercan directamente dentro de las terminales aeroportuarias.