El fotoperiodismo dominicano ha perdido una de sus miradas más valientes y sensibles. Entre lágrimas, aplausos y solemnes homenajes, familiares, amigos y la comunidad periodística nacional dieron este domingo el último adiós a Franklin Guerrero, un profesional extraordinario que transformó la fotografía en una herramienta de denuncia social.
Su cuerpo fue sepultado en el cementerio Jardín Memorial, ubicado en la avenida Jacobo Majluta, el mismo recinto donde colegas y seres queridos se congregaron para honrar su memoria.

El pilar de un hogar
Detrás de la cámara que capturaba las realidades más crudas del país se encontraba un hombre profundamente devoto a los suyos. Durante el sepelio, su hija Angélica Guerrero tomó la palabra en representación de la familia para esbozar el retrato íntimo del fotorreportero.
«Vivió una vida guiada por sus principios, por el amor a su familia, por su fe en Dios y por el deseo constante de servir y ayudar a los demás. Fue guía, apoyo, consejo. Fue un hombre presente. Nunca faltó cuando lo necesitábamos», expresó visiblemente conmovida.

En uno de los momentos más desgarradores de la tarde, otra de sus hijas reafirmó el eterno vínculo con su padre, asegurando ante los presentes que «el hombre que más nos ha cuidado en la vida se llama Franklin Guerrero, y él nos va a seguir cuidando desde allá».
El adiós a un gremialista audaz
La partida de Guerrero también movilizó a sus compañeros de batalla en el plano laboral. César de la Cruz, presidente de la Asociación de Fotoperiodistas de la República Dominicana, dedicó un emotivo discurso en el que definió al fallecido como un auténtico «guerrero del lente», destacando su coraje para adentrarse en escenarios complejos y de alto riesgo con el único fin de capturar la verdad.
Asimismo, De la Cruz aprovechó el dolor de la pérdida para lanzar un llamado a la industria mediática: «Este es el momento de pensar en nosotros, en nuestra dignidad y en el valor de nuestro trabajo», reflexionó sobre el panorama laboral del gremio.

Odontólogo de profesión, cronista por vocación
El camino de Franklin Guerrero en la comunicación fue singular. Aunque se graduó y ejerció la odontología, su verdadera pasión lo llamaba desde los negativos y los sensores digitales.
Durante décadas, su lente recorrió las calles y los sectores más vulnerables de la República Dominicana, ganándose el respeto colectivo gracias a su emblemática Fotocrónica en el periódico El Nacional. Posteriormente, su talento y su particular estilo para narrar historias a través de imágenes dieron el salto a la televisión nacional, convirtiéndose en una figura clave e imprescindible del programa de investigación Nuria en el 9.
Franklin Guerrero se marcha dejando un vacío inmenso en las salas de redacción, pero su legado permanece intacto, congelado en miles de imágenes que seguirán sirviendo de escuela e inspiración para las futuras generaciones de cronistas gráficos del país.