Washington D.C. – En un movimiento que ha sacudido los cimientos del mundo artístico, el presidente Donald Trump anunció este domingo el cierre total del emblemático Kennedy Center a partir del próximo 4 de julio. El cese de operaciones, que coincide con el 250.º aniversario de la Independencia de EE. UU., se extenderá por un periodo de aproximadamente dos años para dar paso a una ambiciosa y polémica reconstrucción.
¿Renovación o control político?
Recientemente rebautizado como el «Trump-Kennedy Center», el complejo artístico ha estado en el ojo del huracán desde que el mandatario republicano regresó al cargo en 2025.
El argumento oficial: Trump asegura que el edificio está «deteriorado» y que el cierre es la única vía para alcanzar el «máximo nivel de éxito, belleza y grandeza». Según el presidente, las funciones de ópera, ballet y teatro obstaculizarían las labores de reconstrucción.
La controversia: Críticos y demócratas ven en esta medida una campaña para purgar la programación del centro, la cual el mandatario ha calificado anteriormente de «demasiado progresista».
Éxodo de estrellas y tensiones
El anuncio llega en un clima de alta tensión. Tras la inclusión del nombre de Trump en la fachada y la renovación del consejo directivo con figuras afines al presidente, el centro ha sufrido golpes importantes:
Cancelaciones masivas: Producciones de la talla del musical «Hamilton» y artistas como Philip Glass han cancelado sus presentaciones.
Salida histórica: La Washington National Opera, residente del centro desde su inauguración en 1971, anunció que abandonará el recinto de forma definitiva.
Un monumento para las futuras generaciones
Pese a las demandas legales interpuestas por los demócratas para retirar su nombre de la fachada, Trump se mantiene firme: «Estados Unidos se sentirá muy orgulloso de su nuevo y hermoso monumento por muchas generaciones», sentenció. La decisión final queda ahora en manos del consejo del Centro, nominado por el propio mandatario.