En una contundente ofensiva legal para salvaguardar su seguridad nacional, el Gobierno británico anunció este lunes que declarará formalmente al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) como una organización terrorista. La medida, impulsada por el primer ministro Keir Starmer, responde a una reciente ola de sabotajes, amenazas e incendios provocados en territorio británico que las agencias de inteligencia vinculan directamente con redes criminales al servicio de Teherán y Moscú.
El veto no se limitará a Irán. El Ejecutivo presentará ante el Parlamento un proyecto de reglamento que proscribirá simultáneamente a otras dos entidades de alto perfil: el Movimiento Islámico de los Compañeros de la Derecha (IMCR) y el Cuerpo de Voluntarios del GRU (la temida Dirección Principal de Inteligencia del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia).
Tolerancia cero al sabotaje extranjero
Durante un encuentro con líderes de la comunidad judía en los jardines de Downing Street, Starmer fue categórico al señalar que la Guardia Revolucionaria iraní utiliza proxies y mafias locales para cometer atentados en el país.
«Nunca permitiremos que este país se convierta en un patio de recreo para Estados que quieren sembrar el miedo, la división y la violencia en nuestras calles. Estos nuevos poderes facilitarán el procesamiento y el encarcelamiento de cualquiera que lleve a cabo aquí en el Reino Unido su trabajo sucio», advirtió el primer ministro.
De ser aprobada la legislación por el Parlamento a finales de esta semana, las consecuencias legales para quienes operen o colaboren con estas organizaciones serán severas:
Actos de sabotaje: Quienes ejecuten ataques en suelo británico en nombre de estos grupos podrían enfrentarse a cadena perpetua.
Apoyo o propaganda: Manifestar respaldo público a estas entidades vinculadas a los servicios secretos de Irán o Rusia se penalizará con hasta 14 años de cárcel.
Ola de ataques contra la comunidad judía
La drástica decisión de la administración de Starmer llega tras meses de creciente hostilidad interna. El Reino Unido ha sido escenario de múltiples incidentes de violencia, incluyendo ataques incendiarios contra centros e instituciones de la comunidad judía, e incluso contra propiedades del propio primer ministro británico.
En un informe remitido al Parlamento, la secretaria de Estado de Interior, Angela Eagle, refrendó que las tres organizaciones cumplen con todos los criterios jurídicos para ser proscritas. El documento subraya que el IRGC no opera como un ejército convencional, sino como un brazo político-militar que responde directamente ante el líder supremo de Irán para proyectar influencia y sembrar la inestabilidad internacional.