A 12 meses de su investidura, el «efecto Trump» parece diluirse. La inflación persistente y su estilo confrontativo pasan factura al mandatario, cuya aprobación ha caído drásticamente al 36%.
El regreso triunfal de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025 parece haber chocado con una realidad que sus votantes no esperaban. Lo que comenzó como una promesa de alivio económico y orden, se ha transformado en un escenario de desilusión para sectores clave que le dieron la victoria, especialmente en estados decisivos como Pensilvania.
El «sueño americano» sigue siendo caro
Para votantes como Michelle Sims, una residente de 50 años en el estratégico condado de Bucks, el entusiasmo se ha convertido en duda. Aunque reconoce una baja en el precio de la gasolina, el alto costo de la vida y los recortes en asistencia social la han obligado a seguir dependiendo de bancos de alimentos.
«Esperaba que se hubiera hecho más a estas alturas», confiesa Sims, reflejando el sentir de un grupo de votantes moderados que hoy se sienten desprotegidos.
Los datos que encienden las alarmas
El desencanto no es solo una percepción; los números de Gallup confirman la tendencia:
Aprobación actual: 36%
Aprobación al asumir (2025): 47%
Pérdida neta: 11 puntos en apenas un año.
Del caos a las urnas: El factor Pensilvania
El condado de Bucks, un termómetro político en EE. UU., ya muestra signos de arrepentimiento. Tras haber votado por Trump en 2024 la primera vez que un republicano ganaba allí desde 1988, las elecciones locales de finales de 2025 dieron un giro radical a favor de los demócratas.
El nuevo sheriff del condado, Danny Ceisler, asegura que la fatiga por el «caos» y la resistencia a las políticas radicales de deportación están moviendo la balanza. «La gente solo quiere que el gobierno funcione», sentenció.
¿Qué está fallando?
Expertos como Christopher Borick, del Muhlenberg College, señalan que el núcleo del problema es doble:
Economía: Las promesas de reducir drásticamente la inflación no se han cumplido totalmente.
Liderazgo: Las dudas sobre el carácter de Trump y su estilo de mando han vuelto a intensificarse entre quienes esperaban una versión más moderada del presidente.
Mientras la oposición demócrata recupera terreno en distritos clave, el gobierno de Trump enfrenta un 2026 con el reto de reconectar con una base que, hoy por hoy, siente que recibió menos de lo que le prometieron.