El presidente Donald Trump destacó el valor estratégico y los recursos energéticos de la isla ártica, donde Washington prevé construir dos nuevas bases militares como parte de su sistema de defensa.
La administración estadounidense se prepara para dar inicio a un ambicioso plan de exploración hidrocarburífera y minera en Groenlandia. Así lo confirmó el presidente Donald Trump, quien resaltó tanto el potencial energético del territorio como su papel crucial en la arquitectura de seguridad para Norteamérica y Europa.
A través de un mensaje publicado en su red Truth Social, el mandatario afirmó que la cantidad de crudo disponible de fácil acceso en la isla supera a la de casi cualquier otra región del planeta. Aunque no ofreció detalles específicos sobre el alcance o la participación de empresas estadounidenses en estas tareas, el anuncio se produce semanas después de que se conocieran reportes sobre movimientos preliminares de petroleras en el este del territorio danés.
Un enclave estratégico en el Ártico
Más allá de sus reservas intactas de gas, petróleo y tierras raras clave para la industria tecnológica global, la posición geográfica de Groenlandia la ubica en el centro de la estrategia geopolítica de Washington. Al hallarse en la trayectoria más corta para misiles entre Rusia y Estados Unidos, la isla es un pilar fundamental para el desarrollo del proyectado sistema de defensa «Cúpula Dorada».
Trump enfatizó que la ubicación de la isla resulta «insuperable» para la detección y neutralización de amenazas aéreas o balísticas hacia territorio estadounidense y europeo, otorgando una ventaja táctica en tiempos de respuesta y visibilidad.
Expansión militar pactada
El anuncio de exploración sigue a la firma de un acuerdo de seguridad de 10 páginas concretado en septiembre entre Estados Unidos, Dinamarca y las autoridades groenlandesas.
El pacto contempla la construcción de dos nuevas bases militares estadounidenses en Narsarsuaq (al sur) y Mestersvig (al este), las cuales se sumarán a la ya existente base espacial de Pituffik, ubicada en el norte de la isla. Con ello, Washington consolida su presencia en una zona donde el deshielo polar está abriendo paulatinamente nuevas rutas marítimas y comerciales.
