Santo Domingo – Lo que el Gobierno presentó como una sanción ejemplarizante parece haberse disuelto en el laberinto de la burocracia y los contratos de concesión. A casi cinco meses del masivo fallo eléctrico que paralizó el Aeropuerto Internacional Las Américas (AILA), afectando a más de 5,000 pasajeros, aún no existe constancia de que Aerodom haya desembolsado la penalidad de cinco millones de dólares anunciada por el presidente Luis Abinader.
¿Multa o compromiso contractual? El silencio de las autoridades ha alimentado el debate sobre la naturaleza real de esta «sanción». Mientras el Ejecutivo hablaba de una consecuencia directa por negligencia, la concesionaria ha mantenido una postura técnica: para ellos, no se trata de una multa, sino de un compromiso de inversión que ya estaba contemplado en el contrato de concesión original.

Pasajeros en el Aeropuerto Internacional de las Américas. (Fuente externa)
Esta distinción no es menor. Juristas locales han advertido que la Comisión Aeroportuaria podría haber incurrido en una extralimitación de funciones, ya que, legalmente, la potestad para sancionar fallos eléctricos recae sobre la Superintendencia de Electricidad y no sobre los organismos aeroportuarios.

Cronología de una promesa incumplida
24 de noviembre de 2025: El presidente Abinader asegura que el pago está en «proceso burocrático».
Enero de 2026: El Gobierno amenaza con acciones legales por retrasos en otras infraestructuras (nueva terminal), pero se revela que cualquier disputa debe resolverse en arbitraje internacional en Nueva York.
Abril de 2026: Ni el Departamento Aeroportuario ni Aerodom confirman el saldo de la deuda de cinco millones.
Intervenciones en curso Pese al vacío informativo sobre la penalidad, la operatividad del aeropuerto sigue bajo la lupa. Recientemente, Aerodom adjudicó a Ingeniería Estrella la rehabilitación de la pista principal por un monto de 20 millones de dólares. Sin embargo, esta obra forma parte de las obligaciones rutinarias del contrato y no está vinculada a la sanción por el apagón de noviembre, que dejó a 47 vuelos en tierra y expuso la vulnerabilidad del sistema eléctrico nacional en su principal puerta de entrada.