Nueva York.– El escenario de la Asamblea General de las Naciones Unidas presenció un tenso cruce diplomático cuando el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, denunció las agresiones de Washington exhibiendo fotografías de niños víctimas de bombardeos atribuidores a fuerzas norteamericanas. El gesto provocó la salida inmediata del único representante estadounidense presente en el recinto.
En su discurso, Pezeshkian respondió directamente a las previas advertencias del presidente Donald Trump, asegurando que su nación está abierta a la negociación pero rechazará cualquier coerción. «Jamás bajaremos la cabeza. Estamos dispuestos al diálogo, pero sin aceptar el lenguaje de la fuerza», sentenció el mandatario persa.
Condiciones para desbloquear el estrecho de Ormuz
Pese a la confrontación pública, delegaciones de ambos países sostuvieron una reunión posterior en la que el canciller iraní, Abbas Araghchi, formalizó las exigencias de Teherán para reactivar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz:
Levantamiento del bloqueo naval impuesto por Estados Unidos.
Liberación inmediata de los activos financieros iraníes congelados.
Cese de los enfrentamientos en todos los frentes del conflicto regional.
Por su parte, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, describió el diálogo como «positivo pero sin avances decisivos» y advirtió que Washington mantiene abiertas sus opciones operativas ante las acciones de los rebeldes hutíes en el estrecho de Bab el-Mandeb.
Cuestionamiento al programa nuclear e Israel
En materia atómica, la representación iraní defendió su derecho al desarrollo de tecnología nuclear con fines exclusivamente pacíficos y recriminó la falta de inspecciones al armamento de Israel en contraste con las severas sanciones que enfrenta Teherán. Asimismo, Pezeshkian concluyó su intervención instando a que los asuntos de Oriente Medio sean resueltos de manera autónoma por los países de la zona, calificando la situación en Palestina como «una herida abierta en la conciencia internacional».