En una escalada de tensión sin precedentes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha puesto a España en su punto de mira. Durante una reunión en la Casa Blanca con el canciller alemán, Friedrich Merz, el mandatario estadounidense amenazó con cortar todo vínculo comercial e imponer un embargo al país ibérico. ¿El motivo? La negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a permitir el uso de las bases de Morón y Rota para la ofensiva militar contra Teherán.
Un portazo en las bases que enciende la chispa
La chispa del conflicto se prendió tras el inicio de la operación «Furia Épica». España, amparándose en la legalidad internacional, prohibió que las bases de titularidad española fueran utilizadas para ataques que no cuenten con el respaldo de la Carta de Naciones Unidas.
«Podría parar todo lo relacionado con España… Tengo derecho a hacerlo. Embargos. Hago lo que quiera con ellos», sentenció Trump, visiblemente molesto por la falta de colaboración en la campaña contra Irán.
Los frentes abiertos: Comercio y Defensa
No es solo la logística militar lo que separa a Washington de Madrid. Trump aprovechó el encuentro para lanzar dardos contra el liderazgo español y su política de gasto en defensa:
Embargo Ejecutivo: El secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó que el Supremo de EE.UU. avala la capacidad de implementar un embargo por vía ejecutiva.
El pulso de la OTAN: España es señalada como el único socio que se resiste a alcanzar el 5 % del PIB en gasto militar, un objetivo que Trump considera innegociable. Incluso el canciller Merz admitió estar presionando a Sánchez para que suba la cifra al menos al 3.5 %.
Críticas al Reino Unido: España no está sola en el «banquillo de los acusados»; Trump también mostró su descontento con Londres por las restricciones en la isla de Diego García.
La postura de Madrid: «Legalidad Internacional»
Desde el Palacio de la Moncloa, la respuesta ha sido firme. El presidente Pedro Sánchez rechazó la acción militar conjunta de EE.UU. e Israel, calificándola como un factor que genera un orden internacional «más incierto y hostil». Por su parte, la ministra de Defensa, Margarita Robles, subrayó que no se prestará asistencia logística si las operaciones operan fuera de los marcos legales internacionales.
El futuro de las relaciones bilaterales y el impacto que un posible bloqueo comercial tendría en las empresas españolas quedan ahora en el aire, a la espera de ver si la amenaza de Trump se traduce en decretos reales.