Anchorage, Alaska- El presidente Donald Trump recibió a su homólogo ruso, Vladimir Putin, en Alaska con la extravagancia que lo caracteriza: alfombra roja, un desfile aéreo militar y un recorrido en la limusina presidencial. Sin embargo, pese a la pompa y el simbolismo, la esperada reunión concluyó sin un anuncio concreto de avances hacia la paz en Ucrania. Trump regresó a Washington el viernes sin haber asegurado ni siquiera un alto al fuego temporal, a pesar de haber prometido durante su campaña que pondría fin a la guerra en su primer día en el cargo. Mientras tanto, Putin se mostró firme y reacio a poner fin al conflicto iniciado hace más de tres años sin obtener concesiones sobre el futuro de Ucrania. El encuentro dejó a ambos líderes con resultados distintos en términos de imagen. Para Putin, la cita representó un triunfo simbólico: fue recibido como un igual en suelo estadounidense, evitó sanciones adicionales y no cedió nada en el campo de batalla. Para Trump, el riesgo político de invitar a un líder sancionado no se tradujo en logros inmediatos, aunque insistió en que se habían sentado bases para un diálogo futuro. Ante un telón que rezaba “Persiguiendo la Paz”, el mandatario aseguró que “hubo avances” y calificó la reunión con un 10 sobre 10 en una entrevista con Fox News, destacando la buena relación personal con Putin y confiando en que, eventualmente, se concrete un encuentro entre el líder ruso y el presidente Ucraniano Volodymyr Zelensky.
El presidente Donald Trump recibió a su homólogo ruso, Vladimir Putin, en Alaska con la extravagancia que lo caracteriza: alfombra roja, un desfile aéreo militar y un recorrido en la limusina presidencial. Sin embargo, pese a la pompa y el simbolismo, la esperada reunión concluyó sin un anuncio concreto de avances hacia la paz en Ucrania. Trump regresó a Washington el viernes sin haber asegurado ni siquiera un alto al fuego temporal, a pesar de haber prometido durante su campaña que pondría fin a la guerra en su primer día en el cargo. Mientras tanto, Putin se mostró firme y reacio a poner fin al conflicto iniciado hace más de tres años sin obtener concesiones sobre el futuro de Ucrania. El encuentro dejó a ambos líderes con resultados distintos en términos de imagen. Para Putin, la cita representó un triunfo simbólico: fue recibido como un igual en suelo estadounidense, evitó sanciones adicionales y no cedió nada en el campo de batalla. Para Trump, el riesgo político de invitar a un líder sancionado no se tradujo en logros inmediatos, aunque insistió en que se habían sentado bases para un diálogo futuro. Ante un telón que rezaba “Persiguiendo la Paz”, el mandatario aseguró que “hubo avances” y calificó la reunión con un 10 sobre 10 en una entrevista con Fox News, destacando la buena relación personal con Putin y confiando en que, eventualmente, se concrete un encuentro entre el líder ruso y el presidente ucraniano Volodímir Zelensky.