WASHINGTON, D.C. – El presidente Donald Trump recibió este jueves en la Casa Blanca a los Los Angeles Dodgers para rendir homenaje al equipo por la conquista de la Serie Mundial, en una ceremonia que ya se ha convertido en una tradición para los campeones de las Grandes Ligas.
Los Dodgers realizaron su segunda visita consecutiva a la residencia presidencial como campeones del béisbol, donde fueron recibidos por Trump en un acto celebrado en los jardines de la Casa Blanca, rodeados de funcionarios, líderes políticos e invitados especiales que lucían gorras con los colores del equipo angelino.
La ceremonia estuvo ambientada con la canción «I Love L.A.», mientras dos trofeos de la Serie Mundial ocupaban un lugar destacado junto a una camiseta personalizada de los Dodgers con el nombre «Trump 47».
El propietario del equipo, Mark Walter, y el dirigente Dave Roberts acompañaron al presidente desde la Oficina Oval hasta el lugar de la ceremonia al ritmo de «Hail to the Chief». Ambos agradecieron al mandatario por recibir a la organización y reconocer el éxito alcanzado durante la temporada.
Como parte del acto, Walter entregó a Trump un anillo conmemorativo de la Serie Mundial grabado con el nombre del presidente. Entre risas, Trump comentó: «¿Tengo que reportar esto? No quiero reportarlo», provocando las sonrisas de los presentes.
Durante su discurso, el mandatario elogió el desempeño de los Dodgers y calificó su campeonato como «una Serie Mundial verdaderamente grandiosa».
Antes de finalizar la ceremonia, Trump también aprovechó para destacar las recientes remodelaciones realizadas en el Jardín de las Rosas (Rose Garden) de la Casa Blanca. Explicó que reemplazó parte del césped por piedra blanca debido a los constantes problemas de humedad del terreno y señaló las nuevas letras doradas instaladas en el área.
En tono humorístico, el presidente comparó las mejoras con la administración anterior al preguntar a los asistentes: «¿Creen que Biden habría hecho eso? Yo no lo creo».
La visita de los Dodgers reafirma una de las tradiciones más emblemáticas del deporte estadounidense, en la que los equipos campeones son homenajeados en la Casa Blanca como reconocimiento a sus logros deportivos.