El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a poner en entredicho la veracidad de los informes gubernamentales, esta vez tras la divulgación del reporte de empleo correspondiente a julio, que evidenció una corrección a la baja en la generación de nuevos puestos de trabajo.
Como respuesta, Trump removió de su cargo a la funcionaria responsable del informe y calificó las estadísticas como “manipuladas”, reafirmando así un patrón reiterado durante su trayectoria política: deslegitimar o reinterpretar los datos que contradicen su versión de los hechos.
Durante la crisis del COVID-19, Trump llegó a sugerir que se redujeran las pruebas diagnósticas para disminuir el número de casos reportados. Tras perder las elecciones de 2020, denunció un presunto fraude sin pruebas. Ahora, ante signos de enfriamiento en el mercado laboral, repite la fórmula: atacar la fuente de información y generar escepticismo sobre su veracidad.
Analistas advierten que estas posturas pueden tener efectos negativos sobre la credibilidad institucional.
“El funcionamiento de nuestra democracia y la solidez de nuestra economía dependen de la circulación honesta de información”, señaló Douglas Elmendorf, profesor en Harvard y exdirector de la Oficina de Presupuesto del Congreso. “La administración Trump busca bloquear el análisis riguroso”, añadió.
La Casa Blanca, por su parte, niega estas críticas y afirma que el presidente busca asegurar datos más claros y verídicos. Argumentan que la revisión de las cifras de mayo y junio mostró una pérdida combinada de 258,000 empleos, el mayor ajuste fuera de una recesión desde 1968, según Goldman Sachs, lo que según sus voceros amerita revisar el proceso.
“El presidente quiere colocar a personas de su confianza para que los datos sean más transparentes y exactos”, afirmó Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional, en declaraciones a NBC News.
Este episodio no es aislado. A lo largo de su carrera, Trump ha mantenido una conducta constante de desacreditar estadísticas que lo afectan y magnificar aquellas que lo benefician, incluso si carecen de sustento. Ha exagerado el valor de sus propiedades, alegado sin pruebas fraudes electorales en 2016 y 2020, y hasta ha modificado mapas meteorológicos oficiales con marcador negro para respaldar sus afirmaciones.
Durante su primer mandato, su equipo eliminó informes sobre cambio climático, detuvo investigaciones sobre vacunas y suprimió datos sobre identidad de género en portales gubernamentales, en plena pandemia, minimizó el número de fallecidos y propuso públicamente reducir las pruebas para evitar la publicación de cifras que evidenciaran la gravedad de la crisis.
Pese a los señalamientos de expertos, científicos y entidades independientes, Trump ha persistido en su estrategia de rechazar cualquier información que represente una amenaza para su imagen o gestión. Según Elmendorf, es el Congreso quien tiene la capacidad de limitar estas acciones, regulando el nombramiento de autoridades técnicas en los entes federales.
Fuente: Yahoo Noticias