Washington D.C. – El presidente Donald Trump ha abierto un nuevo frente de batalla comercial con Europa, esta vez utilizando los medicamentos como moneda de cambio. El mandatario estadounidense aseguró este viernes que ha condicionado la estabilidad arancelaria de países como Francia y Alemania a que acepten pagar precios más altos por los fármacos fabricados por farmacéuticas de EE. UU.
Según Trump, esta presión busca acabar con lo que él denomina un «abuso» de más de 40 años, donde los consumidores estadounidenses asumen los costos de investigación y desarrollo mientras que los países europeos disfrutan de precios significativamente menores.
El «ultimátum» a Macron: Vino por medicinas
Durante un evento en la Casa Blanca, el republicano relató una conversación con el presidente francés, Emmanuel Macron, a quien amenazó con un arancel del 25% a productos emblemáticos como el vino y el champán si no accedía a incrementar el gasto en medicinas.
«Le dije: ‘Emmanuel, estamos pagando 13 veces más que tú’. Si no lo haces, voy a imponer un arancel a todo lo que entre en EE. UU.», narró Trump, asegurando que tras la advertencia, el mandatario francés aceptó la premisa.
La estrategia: «Nación más favorecida»
El plan de la administración Trump no se limita a las llamadas telefónicas. El gobierno busca implementar medidas estructurales para reducir el costo de la salud en Estados Unidos:
- Cláusula de Nación Más Favorecida: EE. UU. exige pagar el precio mínimo que se pague por un fármaco en otros países desarrollados.
- Presión a Farmacéuticas: Aquellas empresas que no apliquen este marco en EE. UU. podrían ver sus productos excluidos de programas federales como el Obamacare.
- Fin de los subsidios indirectos: Trump sostiene que si Europa paga más, los precios en Estados Unidos bajarán automáticamente, al equilibrarse la balanza de beneficios de las farmacéuticas.
El impacto en los bolsillos
Trump puso un ejemplo drástico sobre la disparidad actual: mientras un país europeo puede pagar 10 dólares por una pastilla, los estadounidenses llegan a pagar 130 dólares por el mismo producto. «Estos países han sido muy astutos, pero eso se acabó», sentenció el mandatario.