Barcelona – Un equipo internacional de científicos ha logrado lo que hasta ahora parecía imposible: capturar en acción al «ExHOS», una nanomáquina microscópica responsable de que nuestras células se mantengan vivas. Este hallazgo, liderado por la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y publicado en la prestigiosa revista Cell, revela cómo funciona el sistema de mensajería que permite a las células comunicarse, crecer y repararse.
A este proceso se le conoce como exocitosis constitutiva, y ocurre miles de millones de veces al día en nuestro organismo sin que nos demos cuenta.
ExHOS: Un equipo de «mensajeros» de alta precisión
Los investigadores descubrieron que este mecanismo no es simple azar. Se trata de un sistema coordinado de siete conjuntos de proteínas que trabajan en sincronía.
Capacidad de carga: Transportan entre 10,000 y 100,000 paquetes moleculares por célula cada día.
Estructura: Forman un «anillo flexible» que sujeta las moléculas esenciales hasta entregarlas en la superficie celular.
Puntos de control: El sistema cuenta con tres filtros de seguridad para garantizar que la entrega sea a la velocidad y en el momento exacto.
«Es como si un equipo de siete mensajeros fuertes trabajara conjuntamente para entregar un paquete pesado», explica Sasha Meek, coautora del estudio.
¿Por qué es tan importante para la salud?
El descubrimiento del ExHOS no solo es un hito de la biología básica, sino que tiene implicaciones directas en la medicina moderna:
Puerta de entrada para virus: Patógenos como el VIH, la salmonela y el virus del COVID-19 «secuestran» este sistema de mensajería para infectar nuestras células.
Enfermedades raras: Alteraciones leves en esta nanomáquina están vinculadas a problemas del neurodesarrollo.
Cáncer: Se ha detectado que este mecanismo juega un papel clave en la progresión de ciertos cánceres metastásicos.
Tecnología de punta para un mundo invisible
Capturar al ExHOS era un reto monumental debido a su corta vida útil y su constante movimiento. Para lograrlo, los científicos combinaron microscopía de última generación con Inteligencia Artificial, permitiendo observar procesos que hasta hoy eran totalmente inaccesibles para el ojo humano.
Aunque no existe una aplicación clínica inmediata, entender este «nanocorreo» celular abre la puerta a nuevas terapias para enfermedades que hoy no tienen respuesta.