NUEVA YORK – La detención de un funcionario del Concejo Municipal de Nueva York ha desatado una tormenta política y social en Manhattan. Decenas de manifestantes se congregaron este martes frente al Edificio Federal del Gran Nueva York para exigir la liberación de Rafael Andrés Rubio Bohórquez, un analista de datos de origen venezolano cuyo arresto ha puesto en pie de guerra a las autoridades de la ciudad contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Dos versiones, un solo detenido
El caso ha generado una fuerte controversia debido a las versiones contradictorias entre el gobierno local y el federal:
La postura de ICE: La agencia asegura que Rubio Bohórquez entró al país en 2017 con visa de turista, la cual expiró meses después. Sostienen que no tiene permiso laboral, que debía haber abandonado el país hace años y que cuenta con un arresto previo por agresión.
La defensa de NY: La presidenta del Concejo Municipal, Julie Menin, desmintió categóricamente a ICE. Aseguró que el empleado pasó todas las verificaciones de antecedentes, que tenía autorización legal para trabajar hasta octubre y que el arresto es una «extralimitación flagrante» del gobierno de Donald Trump.
Una detención bajo engaño
Rubio Bohórquez fue arrestado el lunes en Long Island durante lo que se suponía era una «cita rutinaria» de inmigración. Esta táctica ha sido calificada por defensores de los derechos civiles como una «trampa» para capturar a inmigrantes que intentan cumplir con sus procesos legales.
«Estamos haciendo todo lo posible para lograr su liberación inmediata», declaró Menin, respaldada por congresistas demócratas y organizaciones legales que ya han presentado peticiones judiciales.
El contexto de la «Mano Dura»
El arresto ocurre bajo la dirección de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, quien ha reafirmado una política de tolerancia cero contra la inmigración irregular. El caso ha reavivado el debate sobre la eficacia del sistema E-Verify y el impacto de estas redadas en el funcionamiento de las instituciones públicas neoyorquinas.
Mientras tanto, las consignas de «Abolir ICE» y «Ningún ser humano es ilegal» continúan resonando en las calles de Manhattan, elevando la temperatura de un conflicto que promete llegar a las cortes superiores.