PARÍS – El centro de la «Ciudad de la Luz» se ha convertido este martes en el epicentro de una movilización masiva. Entre toneladas de papas vertidas en el puente de la Concordia y el rugir de más de 350 tractores frente a la Asamblea Nacional, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha anunciado una «ley de emergencia agrícola» en un intento desesperado por contener la furia del sector.
El detonante: El acuerdo con el Mercosur
La chispa que reactivó las protestas, que ya sumaban semanas de tensión, es la firma prevista para este sábado del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). Los agricultores franceses denuncian que este pacto los deja en una situación de competencia desleal y pone en riesgo la soberanía alimentaria del país.
Las claves de la Ley de Emergencia
Aunque el Gobierno ya había prometido un paquete de 300 millones de euros, las medidas no fueron suficientes. La nueva ley, prevista para mediados de año, se centrará en tres pilares exigidos por los sindicatos (FNSEA y Jóvenes Agricultores):
Gestión del agua: Moratorias en regulaciones actuales.
Medios de producción: Flexibilidad en el uso de fertilizantes.
Depredación: Medidas más agresivas para proteger al ganado (incluyendo el control de la población de lobos).
Un Gobierno contra las cuerdas
La presión no es solo callejera, sino también legislativa. Este anuncio llega en un momento crítico para Lecornu, cuyo Gobierno en minoría desde 2024 enfrenta este miércoles dos mociones de censura.
«Estamos al límite. Llevamos tres años sin generar ingresos y los políticos son incapaces de darnos un rumbo», sentenció Guillaume Moret, uno de los cientos de agricultores que mantienen la vigilia en las calles de París.
Los sindicatos han advertido que no se moverán hasta recibir respuestas concretas, manteniendo el bloqueo en puntos estratégicos de la capital francesa.