El segundo mandato de Luis Abinader transcurre en un escenario complejo, marcado por tensiones internacionales y demandas sociales internas. A este panorama se le suma un reto clásico de la gestión pública: el desfase entre los discursos oficiales y la realidad de las tijeras de inauguración.
Durante el último año, una serie de proyectos de gran envergadura anunciados con entusiasmo por el Poder Ejecutivo han experimentado retrasos significativos, reprogramaciones o un silencio absoluto sobre su ejecución.
Promesa vs. Realidad: El estatus de los proyectos clave
Para entender la brecha entre los anuncios y los avances reales en este 2026, analizamos cuatro de las iniciativas más esperadas que debieron estar listas o en funcionamiento hace meses:
| Proyecto | Promesa Original | Estatus Actual (2026) |
| Aeropuerto de San Juan de la Maguana | Inauguración a finales de 2025 | Sigue «en fase final»; las autoridades estiman su entrega para «los próximos meses». |
| Puerto de Cruceros de Barahona | Recepción de barcos turísticos en 2026 | Pospuesto oficialmente para 2027 debido a retrasos en la construcción de la terminal. |
| Monorriel de Santiago | Operativo a finales de 2024 / inicios de 2025 | Reprogramado para entrar en funcionamiento en diciembre de este año. |
| Sistema Nacional de Alertas (Celulares) | Puesta en marcha en mayo de 2025 | Sigue bajo pruebas técnicas sin una fecha de lanzamiento definitiva. |
Obras con paso lento y fondos pendientes
Además de las metas de corto plazo no cumplidas, el Gobierno arrastra deudas de infraestructura histórica:
Circunvalación de Los Alcarrizos: Aunque la zona ha visto mejoras con el teleférico y el Metro, esta vía clave iniciada en 2021 avanza a paso de tortuga tras cinco años de su primer picazo.
Proyectos con fondos de Aerodom: Soluciones viales críticas, como el puente levadizo que sustituirá al puente flotante sobre el río Ozama o el paso paralelo Jacinto Peynado, siguen en fase de licitación o lejos de concretarse.
Saneamiento básico: Los alcantarillados prometidos para el año pasado en Mao, Tenares y Licey al Medio registran avances, pero acumulan retrasos que en algunos casos se remontan a promesas de 2023.
El balance positivo: Lo que sí se entregó
No todo ha sido retraso. A pesar de las dificultades logísticas y presupuestarias, la administración logró materializar e inaugurar varios proyectos importantes en el último año, aunque algunos fuera de los plazos iniciales:
Logros recientes de la gestión: Nuevas sedes regionales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), la entrada de 414 megavatios al sistema eléctrico mediante Energía 2000, los acueductos de Navarrete y Monción, y la planta de ensamblaje de vehículos militares en San Cristóbal.
El reto para la segunda mitad de 2026 será acelerar las obras pendientes para evitar que el descontento social crezca y que las promesas sigan perdiéndose entre los titulares de prensa.