A una semana del devastador incendio que provocó 17 muertes en un edificio de El Bronx, varios funcionarios electos presentaron una propuesta para prevenir este tipo de tragedias.
“No podemos permitir que una tragedia como esta vuelva a ocurrir en nuestras comunidades nuevamente”, dijo la senadora Kirsten Gillibrand, quien este lunes visitó el lugar del siniestro junto al congresista Ritchie Torres, el alcalde Eric Adams y funcionarios electos de la Fuerza de Tareas de Seguridad contra Incendios de ese condado para reunirse con voluntarios y líderes comunitarios.
Hoy mismo, mientras se realizaban los funerales de las víctimas, la legisladora anunció su intención de patrocinar una nueva legislación federal para responsabilizar a los desarrollos de viviendas multifamiliares regulados o financiados por el gobierno federal por violaciones relacionadas a la calefacción.
Voces de respaldo y esperanza se escucharon tras el anuncio.
El concejal Oswald Feliz manifestó que aplaudía a Gillibrand y a Torres por su liderazgo y trabajo para hacer que la tecnología de sensores de calor sea más accesible para los inquilinos vulnerables de su distrito.
“Estos dispositivos permitirán a los residentes realizar un seguimiento y registrar las temperaturas internas del edificio durante todo el día, lo que les permitirá responsabilizar a los propietarios por no proporcionar la calefacción adecuada.
Esta mayor responsabilidad, a su vez, evitará la necesidad de equipo de calefacción personal peligroso como el calentador que contribuyó a esta tragedia reciente”, dijo Feliz.
Salim Drammeh, presidente de la Organización Juvenil de Gambia, recordó que su comunidad todavía estaba de luto y conmovida por las consecuencias del devastador incendio.
“Esta es una tragedia que no tenía por qué suceder. Las condiciones que llevaron al incendio fueron creadas por años de negligencia por parte de un propietario y el desprecio general por las personas que vivían allí”, señaló.
Según Lori Moore-Merrell, administradora de la U.S. Fire Administration, los incendios provocados por calefactores portátiles causan al menos 65 muertos y 150 heridos al año.
Diario NY