La Reserva Federal dijo este miércoles que estaba reduciendo su tasa de interés en un 0.5%, una medida inusualmente agresiva que algunos pueden ver como una expresión de preocupación del banco central sobre la debilidad subyacente en la economía.
La economía sigue enviando señales mixtas. La tasa de desempleo, en un 4.2%, sigue siendo históricamente baja, pero ha aumentado ligeramente en cuatro de los últimos cinco meses, una tendencia que a menudo ha precedido a las recesiones. Si bien los despidos siguen siendo bajos, la contratación prácticamente se ha detenido, especialmente en algunas profesiones de cuello blanco, lo que hace que el proceso de búsqueda de empleo sea inusualmente difícil para muchos.
Un informe de ventas minoristas del martes mostró un ritmo constante de gasto en EEUU en general, pero con algunas categorías discrecionales, como el gasto en restaurantes, significativamente más débiles.
La Reserva Federal utiliza su tasa de fondos federales, que sirve como referencia para las tasas de interés en el resto de la economía, como su principal herramienta para regular la inflación y el desempleo. Una tasa más alta se utiliza para compensar el crecimiento de los precios, mientras que una tasa más baja está diseñada para alentar la demanda e impulsar la contratación.
Actualmente, la tasa estába fijada en 5.3%, el nivel más alto desde 2007. El banco central comenzó a aumentar las tasas agresivamente en 2022 en respuesta a un rápido aumento en el ritmo de la inflación en medio de la pandemia del COVID-19.
¿CUÁL SERÁ EL IMPACTO EN TU BOLSILLO?
Las tasas de fondos federales, impuestas por el banco central, son índices de intereses por los cuales un banco le presta al otro. Si bien esta no es la tasa de interés que pagan las personas, afecta indirectamente los porcentajes de las tasas para préstamos particulares.
Esto quiere decir que los movimientos de la Reserva Federal sí repercuten en la economía cotidiana: desde las tarjetas de crédito y los préstamos para un auto hasta las tasas de las hipotecas, las deudas en tarjetas de crédito, los préstamos estudiantiles y los préstamos de autos.
Aquí te explicamos el impacto en cada una de estas.
HIPOTECAS
Aunque las tasas de interés de las hipotecas a 15 y 30 años son fijas, quienes compran una nueva vivienda han visto disminuir su poder adquisitivo considerablemente, en parte debido a la inflación y a las medidas de la Reserva Federal.
La tasa de interés media de las hipotecas por 30 años está ahora cerca del 6.24%, según los últimos datos de la Asociación de Banqueros Hipotecarios.
Como resultado, la demanda se ha desplomado y la asequibilidad ya se veía afectada por el aumento de los precios de la vivienda luego de la pandemia del coronavirus. Además, cuando se añade este ritmo nunca visto de las tasas hipotecarias, se agrava el problema, según Sam Khater, economista jefe de Freddie Mac
Adicional a esto, las hipotecas de tasa variable (ARM, por sus siglas en inglés) y las líneas de crédito con garantía hipotecaria están vinculadas a la tasa de interés preferencial.
La mayoría de las hipotecas de tasa variable se ajustan una vez al año, pero las Líneas de Crédito con Garantía Hipotecaria (HELOC, por sus siglas en inglés) se ajustan de inmediato. La tasa media actual de las HELOC se ubica en 9.25%.
TARJETAS DE CRÉDITO
Como la mayoría de las tarjetas de crédito tienen una tasa de interés variable, hay un impacto directo tras el anuncio de la Reserva Federal. Cuando la tasa de interés de los fondos federales sube o baja, también lo hace la tasa de interés preferencial, y las tasas de las tarjetas de crédito siguen el mismo camino.
Además, los hogares recurren cada vez más a las tarjetas de crédito para cubrir sus necesidades básicas, ya que los ingresos no han seguido el ritmo de la inflación, lo que hace incluso más difícil que los prestamistas salgan de sus deudas.
PRÉSTAMOS PARA AUTOS
Aunque los préstamos para autos son fijos, los pagos son cada vez mayores porque el precio de todos los vehículos subió junto con las tasas de interés de los nuevos préstamos.
Los pagos por automóviles se han disparado en los últimos años debido a una combinación de precios elevados y altas tasas de interés. Si bien es posible que pronto llegue algo de alivio, los expertos de la industria dicen que los precios podrían seguir siendo altos durante bastante tiempo