El panorama de los derechos humanos en Estados Unidos enfrenta un examen crítico. El Comité de las Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) ha lanzado una advertencia urgente, señalando directamente al presidente Donald Trump y a altos cargos políticos por promover un discurso de odio que, según el organismo, está alimentando una crisis de intolerancia y violencia.
Palabras que se convierten en actos: El informe del CERD
El comité de 18 expertos independientes no se ha guardado nada. En su informe más reciente, denuncia el uso de «lenguaje despectivo y deshumanizante» contra migrantes, refugiados y solicitantes de asilo. Al presentar a estos grupos como criminales o «una carga», la ONU advierte que se está pavimentando el camino para:
Incitación al odio: Aumento de estereotipos dañinos en la esfera pública.
Perfilamiento racial: El uso sistemático de criterios raciales por parte del ICE para detener a personas de origen hispano, africano y asiático.
Detenciones arbitrarias: Un incremento drástico en la población de centros de detención, pasando de 40,000 a 73,000 personas en pocos meses.
Cifras que alarman y tragedias que marcan
Desde el regreso de Trump al poder en enero de 2025, la maquinaria de deportación ha operado a una velocidad sin precedentes, con más de 675,000 expulsiones registradas. Sin embargo, lo que ha encendido las alarmas internacionales son los fallos operativos con consecuencias fatales.
El informe hace eco de la indignación global por las recientes redadas masivas en Minnesota, que culminaron con los asesinatos de dos ciudadanos estadounidenses, Renee Good y Alex Pretti, y la detención de un niño de apenas cinco años.
El llamado a Washington
El CERD insta al gobierno de Estados Unidos a frenar estas prácticas y garantizar la rendición de cuentas. La ONU exige investigaciones «exhaustivas e imparciales» sobre las violaciones reportadas, recordando que el liderazgo político tiene la responsabilidad ética y legal de prevenir la discriminación en todas sus formas.