La Organización de los Estados Americanos (OEA) se encuentra en un punto de no retorno. Lo que comenzó como una transición institucional bajo el mando de su nuevo secretario general, el surinamés Albert Ramdin, se ha transformado en una tormenta perfecta durante la 56ª Asamblea General celebrada en Panamá. El motivo: un giro radical impulsado por la administración de Donald Trump que amenaza con desmantelar el propósito histórico del organismo.
Desbandada diplomática y cambio de rumbo La alarma saltó tras conocerse la renuncia y el cese de figuras clave dentro de la misión de Estados Unidos ante la OEA. Las salidas del subjefe de misión, el jefe de gabinete y varios asesores políticos destaparon un choque ideológico directo con el embajador estadounidense, Leandro Rizzuto Jr.
Fiel aliado de Trump, Rizzuto busca restarle peso a las misiones de observación electoral y a la defensa de los derechos humanos pilares de la OEA desde 1948 para reorientar el bloque exclusivamente hacia la cooperación económica y comercial.
El peso del dinero: ¿Un adiós a los fondos de Washington? La verdadera espada de Damocles sobre el organismo es financiera. Estados Unidos aporta anualmente cerca de 28 millones de dólares (el 30 % del presupuesto ordinario). Sin embargo, los planes presupuestarios de Washington para 2027 ya contemplan recortes drásticos que, según expertos, podrían terminar en la asfixia total de los fondos destinados a la OEA.
Este escenario debilita aún más la gestión de Ramdin, quien asumió el cargo en mayo de 2025 buscando una línea de menor confrontación que su predecesor, Luis Almagro, pero que ya enfrenta críticas internas por temas administrativos y ruidos políticos en su entorno.
¿Tiene futuro el organismo? Mientras la región lidia con crisis complejas en Haití, Venezuela y Nicaragua, la OEA se debate entre la irrelevancia o la mutación. Si la principal potencia del hemisferio le da la espalda a la promoción de la democracia, el organismo fundado a mediados del siglo pasado corre el riesgo de perder la identidad que justifica su existencia. La cita en Panamá no solo refleja una crisis de presupuesto, sino un quiebre existencial sobre el rol político de la región.