SANTO DOMINGO.– Como madre dominicana que día a día se levanta a trabajar para sacar a sus hijos adelante, hago un llamado urgente y profundo a todos los padres y madres de nuestra nación para asumir con responsabilidad el rol que nos corresponde en la formación de nuestras familias.
Siento una profunda tristeza al ver cómo día tras día se apagan las vidas de tantos jóvenes en las calles y en intercambios de disparos. No podemos seguir culpando únicamente a «la sociedad» ni a la falta de oportunidades; la verdadera formación nace en el hogar. La escuela enseña las materias básicas, pero los valores, la disciplina, el respeto y la fe son responsabilidad exclusiva de nosotros como padres. Nos hemos vuelto permisivos bajo la excusa de que los jóvenes de hoy no se pueden corregir, pero es tiempo de volver a ser padres presentes, involucrados en las tareas, en la educación y en el día a día de nuestros hijos.
Cercanía policial y rescate comunitario
En mi reflexión, también hago un llamado humano y directo al director de la Policía Nacional al mayor general Ernesto Rafael Rodríguez García y a sus agentes para que caminen por nuestros sectores y se acerquen a los jóvenes, demostrándoles que no son sus enemigos. Es necesario romper el clima de enfrentamiento e impulsar iniciativas de proximidad junto a las juntas de vecinos y los clubes comunitarios.
Pido rescatar los torneos interbarriales de béisbol y voleibol, la convivencia en las calles y tradiciones tan nuestras como los aguinaldos navideños y las parrandas, que históricamente unían a la comunidad en un ambiente de paz.
El rescate de nuestra juventud no vendrá de la violencia en las calles, sino del compromiso de cada padre y madre de estar presentes y guiar a sus hijos antes de que sea demasiado tarde.
