Texas sigue enfrentando una devastadora tragedia causada por inundaciones repentinas que ya han cobrado la vida de al menos 51 personas, entre ellas 15 niños. La mayoría de las muertes se registraron en el condado de Kerr, en la región central del estado, una de las más golpeadas por la emergencia.
Entre las víctimas se encuentran niñas de 8 y 9 años que asistían a un campamento de verano a orillas del río Guadalupe, así como un hombre de 27 años que murió tratando de salvar a su familia. Según testigos, el joven empujó una ventana de su casa rodante (trailer) para que sus seres queridos pudieran escapar de las aguas que subían rápidamente.



Las autoridades informaron que unas dos docenas de niñas del campamento aún permanecen desaparecidas, y que no existe una cifra final del total de personas que podrían estar extraviadas. También se reportan desaparecidos en áreas cercanas a San Antonio, donde las lluvias intensas causaron desbordamientos y arrastraron viviendas móviles.
Equipos estatales y locales continúan con tareas de rescate a contrarreloj, aunque el mal clima y las condiciones del terreno dificultan las labores. A pesar de ello, las autoridades aseguraron que no pierden la esperanza de encontrar más sobrevivientes.
La tragedia ha sacudido a comunidades enteras, que hoy lloran la pérdida de seres queridos mientras se mantienen en alerta ante posibles nuevas lluvias.