Washington D.C. – En lo que podría representar el mayor avance diplomático en Medio Oriente de las últimas décadas, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció que los líderes de Israel y Líbano mantendrán una conversación directa este jueves. El anuncio, realizado a través de su plataforma Truth Social, busca establecer un «espacio para respirar» en un conflicto que ha escalado drásticamente tras la guerra con Irán.
Un silencio roto después de tres décadas «Ha pasado mucho tiempo desde que los dos líderes han hablado, como 34 años. Mañana sucederá. ¡Genial!», expresó Trump, subrayando la magnitud del encuentro. Aunque el mandatario no especificó los nombres de los interlocutores, la noticia llega tras una reunión de alto nivel en Washington entre los embajadores Yechiel Leiter (Israel) y Nada Hamadeh Moawad (Líbano), bajo la mediación del secretario de Estado, Marco Rubio.
La exclusión de Hizbulá Un punto crítico de estas negociaciones es la exclusión deliberada del grupo chií Hizbulá, actor principal en los enfrentamientos armados del sur del Líbano. Esta estrategia de la administración Trump busca fortalecer la interlocución directa con el Gobierno libanés, dejando de lado a la organización extremista que Israel exige desarmar totalmente.
El campo de batalla y las exigencias Mientras la diplomacia avanza en los despachos, la realidad en el terreno sigue siendo devastadora. Tras seis semanas de ofensiva israelí:Impacto humano: Más de 2,000 muertos y un millón de desplazados en territorio libanés.
La postura de Israel: Exige una «zona de seguridad» hasta el río Litani y el desarme de Hizbulá para detener las incursiones.
La postura del Líbano: Solicita un alto al fuego inmediato para iniciar un diálogo político amplio.
A pesar de la tregua declarada entre Estados Unidos e Irán la semana pasada, Israel ha mantenido su ofensiva sobre el Líbano, considerando este frente como una operación de seguridad independiente. El diálogo de este jueves determinará si la mediación de Washington es suficiente para detener el intercambio de cohetes y las incursiones terrestres.