Washintong. Tras un intenso pulso legal, el presidente estadounidense cede ante los tribunales y retira el despliegue militar en Chicago, Los Ángeles y Portland, aunque advierte: «Volveremos más fuertes».
El fin de una ocupación polémica
En lo que representa uno de los mayores reveses políticos en el cierre de su primer año de segundo mandato, Donald Trump anunció este miércoles el repliegue de las tropas de la Guardia Nacional. Los soldados, que habían sido enviados bajo la premisa de combatir el crimen y la migración irregular, abandonarán las tres ciudades tras meses de tensiones con las autoridades locales.
El muro de la Corte Suprema
La decisión no ha sido voluntaria, sino el resultado de un bloqueo judicial sistemático. La semana pasada, la Corte Suprema de Estados Unidos asestó el golpe final al dictaminar que el Gobierno federal no presentó pruebas legales suficientes para justificar una intervención militar en zonas urbanas, un recurso que la ley reserva solo para emergencias extremas.
El argumento de Trump: El mandatario sostiene que la criminalidad bajó drásticamente gracias a «estos grandes patriotas».La versión local: Los alcaldes de Chicago, Los Ángeles y Portland calificaron el despliegue como un «exceso autoritario» y una violación a la autonomía estatal.
Un mensaje desafiante en Truth Social
Fiel a su estilo, Trump utilizó su plataforma Truth Social para oficializar la retirada, pero no sin antes lanzar una advertencia a los gobiernos demócratas. Afirmó que, sin la intervención federal, dichas urbes «habrían desaparecido» y pronosticó un repunte del delito en el corto plazo.
«Volveremos, quizá en una forma mucho más diferente y más fuerte, cuando el delito vuelva a dispararse. ¡Es solo cuestión de tiempo!», sentenció el presidente.
Este retiro marca un punto de inflexión en la relación de la Casa Blanca con las ciudades progresistas, dejando abierta la puerta a nuevos enfrentamientos legales mientras el país observa de cerca el futuro de la seguridad urbana bajo el mandato republicano.