Washington respiró este martes tras tres días de parálisis. El presidente Donald Trump firmó la ley aprobada por la Cámara de Representantes que pone fin al cierre parcial del Gobierno Federal iniciado el pasado sábado. Con esta rúbrica, las agencias federales retomarán sus operaciones normales durante el resto del ejercicio fiscal.
Sin embargo, la celebración es cautelosa. El acuerdo deja fuera un punto crítico: la financiación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y del servicio de migraciones (ICE). El Congreso tiene ahora un plazo de apenas diez días para negociar los fondos de inmigración, un terreno donde republicanos y demócratas mantienen un enfrentamiento directo. Si no hay consenso en poco más de una semana, el fantasma de un nuevo cierre volverá a acechar a la administración estadounidense.