CALI — En un contundente cambio de rumbo para la política de seguridad del país, Abelardo de la Espriella juró este viernes 7 de agosto como nuevo presidente de Colombia para el período 2026-2030. Desde la Arena USC de Cali, el mandatario anunció el fin definitivo de las negociaciones de paz con grupos armados e instauró una doctrina de «mano dura» contra el crimen organizado y el narcotráfico.
«Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad. La opción del diálogo está completamente agotada», sentenció De la Espriella durante su primer mensaje a la nación, dirigido desde el Cantón Militar Pichincha.
Regreso de las fumigaciones y construcción de megacárceles
Entre los pilares de su estrategia de seguridad, el mandatario confirmó la reactivación de las fumigaciones aéreas para erradicar los cultivos de hoja de coca, asegurando que se utilizarán herbicidas de última generación que no afectarán la salud ni el medio ambiente.
Asimismo, anunció un plan para la construcción de megacárceles de alta seguridad, advirtiendo a las estructuras criminales que solo tendrán dos opciones: «someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado».
Gesto político y tensiones institucionales
La ceremonia contó con la juramentación de José Manuel Restrepo como vicepresidente y la presencia de destacados líderes internacionales como el rey Felipe VI de España y mandatarios de la región como Javier Milei (Argentina), Daniel Noboa (Ecuador) y Luis Abinader (República Dominicana). También asistieron los expresidentes colombianos César Gaviria, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe e Iván Duque.
Sin embargo, el acto de investidura estuvo marcado por la notable ausencia de la bancada del Pacto Histórico, coalición del saliente presidente Gustavo Petro, cuyos congresistas se negaron a asistir tras cuestionar el resultado de los comicios electorales.