La República Dominicana se consolida como el motor económico de América Latina, logrando expandirse tres veces más rápido que el promedio de la región en la última década. Con un crecimiento anual del 4.3 % entre 2016 y 2025, y un aumento del 6 % en la inversión de capital (impulsada en un 88 % por el sector privado), el país exhibe cifras envidiables. Sin embargo, este brillo macroeconómico esconde profundas tareas pendientes.
Representantes del Banco Mundial (BM) y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advirtieron que el país se encuentra en un «momento crítico». Para dar el salto definitivo al desarrollo, urge abandonar la concentración de la riqueza y pasar a un modelo inclusivo y sostenible que resuelva deficiencias históricas en infraestructura, educación y servicios básicos.
Las dos caras de la moneda: Progreso vs. Vulnerabilidad
Aunque el crecimiento sostenido logró reducir la pobreza monetaria a la mitad pasando del 35 % en 2016 al 17 % en 2025, el panorama para las familias dominicanas sigue siendo frágil. Las brechas estructurales golpean directamente la calidad de vida y la competitividad:
Vulnerabilidad social: El 40 % de los hogares dominicanos aún vive en condiciones de vulnerabilidad económica y riesgo de caer en la pobreza.
Servicios deficientes: El acceso al agua potable sigue siendo intermitente para el 65 % de los hogares urbanos y el 52 % de los rurales. Además, las pérdidas del sistema eléctrico promedian un alarmante 38.8 % anual.
Infraestructura en riesgo: El 35 % de la red vial del país es altamente susceptible a sufrir daños severos ante eventos climáticos.
La «trampa» que frena a las empresas
Nathalie Alvarado, ejecutiva del BID, señaló que el país sufre la «trampa del ingreso medio», caracterizada por la escasez de talento humano especializado que demandan las empresas y la centralización de la producción en solo dos polos: Santo Domingo y Santiago.
Por su parte, Carolina Rendón, del Banco Mundial, puso cifras a las barreras que enfrentan los sectores productivos frente al resto del continente:
| Desafío Económico | República Dominicana | Promedio América Latina |
| Empresas frenadas por altos impuestos | 18.6 % | 11.8 % |
| Competencia con el sector informal | 64.0 % | 57.2 % |
| Población con acceso a servicios financieros | 51.0 % | 74.0 % |
| Uso de pagos digitales en la población | 6.0 % | 27.0 % |
«Este progreso, esta historia de éxito en la República Dominicana ha dejado brechas, algunas de ellas importantes», puntualizó Rendón, haciendo hincapié en el rezago del país en inclusión financiera y digitalización.
El consenso de los organismos internacionales es claro: la República Dominicana tiene el dinero y la inversión, pero si no invierte de manera urgente en la innovación de su gente y en blindar sus servicios públicos, el crecimiento actual corre el riesgo de estancarse en el camino.