El Departamento de Justicia de los Estados Unidos ha iniciado formalmente un proceso civil para revocar la ciudadanía estadounidense a Víctor Manuel Rocha, el exdiplomático de alto rango que recientemente admitió haber operado como agente secreto del régimen cubano durante más de 40 años.
La demanda de desnaturalización sostiene que Rocha, de 75 años, obtuvo su estatus de ciudadano mediante el engaño, ocultando que su lealtad pertenecía a la inteligencia de Cuba desde antes de jurar la Constitución estadounidense en 1978.
La conexión dominicana de un agente doble
El caso de Rocha tiene una relevancia particular para la República Dominicana, país con el que mantuvo vínculos profundos tanto profesionales como personales:
Carrera Diplomática: Rocha ocupó cargos estratégicos en la Embajada de EE. UU. en Santo Domingo en dos periodos: primero como Oficial Político (1982-1985) y luego como Subjefe de Misión (1991-1994).
Vínculos Familiares y Legales: Además de su nacionalidad colombiana de nacimiento y la estadounidense (ahora en disputa), Rocha posee la nacionalidad dominicana. Su esposa y otros miembros de su familia son dominicanos, y en el país desarrolló importantes nexos sociales durante décadas.
Una traición desde las sombras
Rocha, quien llegó a ser embajador en Bolivia y ocupó puestos en el Consejo de Seguridad Nacional, fue capturado tras una operación encubierta del FBI en la que, sin saber que era grabado, calificó a Estados Unidos como «el enemigo» y se jactó de haber «fortalecido la Revolución» cubana desde sus cargos en el Departamento de Estado.
Según los fiscales federales del Distrito Sur de Florida:
Inicio del espionaje: Sus actividades para Cuba habrían comenzado en 1973, cinco años antes de naturalizarse estadounidense.
Fachada política: Bajo instrucciones de La Habana, mantuvo una imagen de diplomático «de derecha» para escalar en la estructura de poder de Washington sin levantar sospechas.Condena: Actualmente cumple una sentencia de 15 años de prisión tras declararse culpable.
«Un título que no merece»
El fiscal federal Jason Reding Quiñones fue enfático al declarar que Rocha no era un operativo de bajo nivel, sino un funcionario que traicionó la confianza pública al más alto escalón. Las autoridades estadounidenses buscan ahora que Rocha pierda todos los privilegios asociados a la ciudadanía, enviando un mensaje claro: «Ningún agente de un adversario extranjero debe conservar el título de ciudadano estadounidense».