Con proyecciones que apuntan a que 2026 superará el récord de 37 millones de toneladas de sargazo en el Atlántico, empresas locales lideran una estrategia de economía circular que rescata las playas y apoya a los pescadores.
La llegada masiva de sargazo ha dejado de ser una simple molestia visual para convertirse en uno de los mayores desafíos ecológicos y económicos de la República Dominicana. Solo en 2025, las costas del país recibieron más de un millón de toneladas de esta alga invasora. Sin embargo, las proyecciones para este año son aún más alarmantes.
Según datos de la Universidad del Sur de Florida (USF) y la NOAA, el 2026 se perfila como uno de los años más intensos registrados en el Atlántico tropical y el Caribe, amenazando con superar los 37.5 millones de toneladas flotantes detectadas en el pico del año pasado. Zonas turísticas clave como Bávaro-Punta Cana, Bayahibe, Samaná y Miches se encuentran en la primera línea de impacto.
A nivel regional, las pérdidas económicas directas se estiman en unos 1,500 millones de dólares anuales, afectando la hotelería, la pesca y la logística municipal. A esto se suman «costos ocultos» difíciles de medir a largo plazo, como la erosión de las playas, la pérdida de biodiversidad marina y los daños a la salud pública.
Recolección temprana: Salvar el mar antes de que llegue a la arena
Frente a este escenario, la respuesta tradicional de limpiar la arena resulta insuficiente. Elena Martínez Martínez, directora de tecnología y cofundadora de las iniciativas SOS Carbón y SOS Biotech, explica que la clave está en interceptar el problema en el agua.
A través de tecnología de recolección litoral patentada, estas organizaciones transforman embarcaciones pesqueras locales en sistemas de captura de alta capacidad. Este método no solo evita que el sargazo muera y se descomponga en la orilla destruyendo el ecosistema, sino que dinamiza la economía interna al generar empleo directo e ingresos para las comunidades de pescadores artesanales.
Biorrefinería: El sargazo como materia prima industrial
El verdadero giro de tuerca ocurre una vez que la biomasa es extraída del océano. En lugar de trasladar las algas a vertederos, SOS Biotech utiliza procesos de biorrefinería para procesar el sargazo y convertirlo en productos de alto valor añadido para otras industrias.
Actualmente, el sargazo dominicano se está transformando en:
Bioestimulantes agrícolas y fertilizantes orgánicos que mejoran los cultivos locales.
Extractos e ingredientes especializados destinados a diferentes sectores industriales.
Esta estrategia, respaldada también por la labor de investigación y capacitación de la Fundación Terra y Mar, busca consolidar un modelo real de economía circular. Al convertir una crisis ambiental en una cadena de valor industrial, el país no solo protege su principal activo económico el turismo, sino que abre las puertas a una nueva manufactura sostenible.