A partir de la tesis de grado de una estudiante de Biotecnología, la universidad extrae alginato, un biopolímero clave para la industria farmacéutica, cosmética y alimentaria.
Santo Domingo. – Lo que para el Caribe representa una de sus peores pesadillas ambientales y turísticas, la ciencia dominicana lo está transformando en una mina de oro para la bioeconomía circular. Investigadores del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) han logrado extraer con éxito alginato a partir del sargazo que inunda las costas del país.
El avance científico nació de la tesis de grado de Cristal Richiez, estudiante de la Licenciatura en Biotecnología, quien trabajó en la Unidad de Innovación en Bioplásticos y Biomateriales junto al laboratorio de reactores de la universidad. El proyecto contó, además, con una robusta red de cooperación internacional que incluyó a la Universidad de las Indias Occidentales (UWI), la Universitat Politècnica de València (España) y centros de investigación de alta gama en Costa Rica como el Lanotec y el Laboratorio BIODESS.
Un rendimiento a la altura de los estándares mundiales
El alginato es un biopolímero natural altamente cotizado en el mercado global debido a sus propiedades gelificantes, espesantes y estabilizantes.
Aunque la literatura científica estima que las macroalgas pardas contienen entre un 8% y un 30% de este compuesto, la investigación del Intec logró obtener un rendimiento del 16%, una cifra que sitúa al sargazo dominicano perfectamente dentro de los estándares de viabilidad comercial internacional.
«Tradicionalmente, el sargazo ha sido percibido como un residuo que afecta a playas y economías. Esta investigación demuestra que puede convertirse en una fuente de materias primas de valor agregado cuando se aborda desde la ciencia», afirmó Luis Enrique Rodríguez de Francisco, decano del Área de Ciencias Básicas y Ambientales del Intec.
El futuro: Medicina y biomateriales avanzados
Las aplicaciones de este material extraído en el país son tan diversas como lucrativas, abarcando desde la creación de alimentos funcionales y cosméticos hasta insumos agrícolas.
Tras demostrar la viabilidad técnica del proceso, el equipo científico del Intec enfocará sus próximos pasos en refinar la purificación del material. El objetivo es alcanzar los exigentes requisitos de calidad que demandan la industria farmacéutica y el desarrollo de biomateriales avanzados.
Este hito consolida a la carrera de Biotecnología del Intec única en la República Dominicana como un motor clave de investigación aplicada, demostrando que el talento joven local tiene las herramientas para resolver problemáticas de impacto global.