La crisis política y social en Bolivia se agudiza drásticamente. El país andino ingresó este lunes 25 de mayo a su cuarta semana consecutiva de conflictos y protestas generalizadas que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, quien apenas cumple seis meses en el poder. A pesar de los recurrentes llamados del Gobierno central al diálogo, los intentos de negociación han fracasado sistemáticamente.
La Paz sitiada y choques con la Policía Una multitud de manifestantes integrada por campesinos aimaras, la Central Obrera Boliviana (COB) y sectores afines al expresidente Evo Morales marchó desde la vecina ciudad de El Alto y otros puntos cardinales hacia el centro de La Paz. Las movilizaciones derivaron en fuertes enfrentamientos cuando los protestantes intentaron romper el cerco militar y policial que resguarda la Plaza Murillo, sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo, siendo dispersados con gases lacrimógenos.
El descontento social se ha intensificado ante la propuesta legislativa de un proyecto de ley que busca eliminar las restricciones vigentes desde 2020 para declarar el estado de excepción, lo que otorgaría al Gobierno mayor libertad para desplegar fuerzas de seguridad.
Efecto dominó: desabastecimiento y tensión en Santa Cruz Los bloqueos de carreteras, que mantuvieron aislada a La Paz durante 20 días, ya se han extendido a regiones clave como Oruro, Potosí, Cochabamba y Santa Cruz. Esta última, considerada el motor económico de Bolivia, vive momentos de alta tensión. El líder del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Stello Cochamanidis, alertó sobre un presunto «golpe de Estado» en desarrollo y convocó a la población a movilizarse en defensa del libre tránsito.
La paralización de las vías ya provoca consecuencias severas:
Escasez de combustible: Gremios de transportistas han instalado bloqueos urbanos en protesta por la falta de carburantes.
Bloqueo aeroportuario: Manifestantes impiden el flujo normal de pasajeros y carga en el Aeropuerto Internacional de El Alto.
Crisis alimentaria: Ante el desabastecimiento en La Paz y El Alto, el Gobierno ha tenido que activar «puentes aéreos» de emergencia para el traslado de comida, contando con el apoyo logístico y donaciones de Argentina, Chile, Estados Unidos y Perú.
Medidas de austeridad desde Sucre En medio de la tormenta política, el presidente Rodrigo Paz se trasladó a Sucre para encabezar los actos por el 217 aniversario de la gesta libertaria de la capital constitucional. Desde allí, el mandatario anunció una reducción del 50 % de su salario y el de sus ministros como medida de austeridad, al tiempo que advirtió que hará cumplir estrictamente la Constitución frente a los disturbios.
El último intento de acercamiento fracasó el pasado fin de semana, luego de que los enfrentamientos entre las fuerzas del orden y los manifestantes impidieran el establecimiento de un corredor humanitario.