El amor se celebra en privado, pero con sello caribeño. Tras sorprender al mundo con una boda civil estrictamente íntima el pasado jueves en West Palm Beach, Florida, Donald Trump Jr. y Bettina Anderson armaron las maletas para continuar los festejos de su matrimonio en un entorno de ensueño: una isla privada en Las Bahamas.
Rodeados de palmeras, atardeceres tropicales y un exclusivo grupo de apenas cuarenta invitados entre familiares y amigos íntimos, la pareja disfrutó de un after wedding de revista.
Un giro de planes con trasfondo político
Aunque la idea original de la pareja era celebrar el enlace en la Casa Blanca, la compleja agenda internacional y las tensiones políticas obligaron a un cambio de planes radical. El propio Donald Trump tuvo que justificar su ausencia en la fiesta caribeña desde el Despacho Oval, argumentando que sus estrictos compromisos de Estado le impidieron viajar, aunque les deseó lo mejor a los recién casados.
Sin embargo, el entorno de la familia no descarta tirar la casa por la ventana a finales de año con una gran recepción en Washington, un evento que muchos analistas ya interpretan como un movimiento con intenciones políticas.
Romanticismo y contraste familiar
Lejos de los focos mediáticos, Bettina Anderson recurrió a sus redes sociales para compartir el lado más tierno de la celebración. Con una fotografía en blanco y negro de sus manos entrelazadas mostrando las alianzas una banda fina para ella y un diseño estilo cigar band para él la novia sentenció el momento con un romántico: «Siempre tuyo, siempre mío».
Este matrimonio es el primero para la socialité y el segundo para Donald Trump Jr. (quien comparte cinco hijos con su exesposa, Vanessa Trump). El festejo coincide con una semana agridulce para la familia, luego de que la propia Vanessa revelara públicamente que enfrenta un diagnóstico de cáncer de mama.
A pesar de los contrastes, Bettina parece estar completamente integrada en el clan. Así lo demostró hace unos días en su despedida de soltera en Mar-a-Lago, donde estuvo arropada por Ivanka, Tiffany y Lara Trump, consolidando su lugar en la dinastía.